Comparto enteramente la indignación del periodista A. R. Almodóvar, expresada en su artículo Hablemos fino. Permítanme, sin embargo, una ligera matización de lo que viene escribiendo el señor Almodóvar. En efecto, la presentadora Teresa Rabal, que tan insensiblemente censuró a la niña por hablar andaluz, no es, no puede ser, lingüista, ni mucho menos.
La lingüística es una ciencia empírica, descriptiva. Por tanto, analiza y describe las regularidades del habla de la gente, ni más ni menos. Frases como ésta, pronunciada por la presentadora Teresa Rabal ("así no se dice"), simplemente no forman parte del vocabulario de un lingüista. Es decir, un lingüista nunca emite juicios normativos.
Me gustaría decirle a la niña ofendida por una presentadora ignorante: Guapa, por amor de Dios, debes continuar hablando orgullosamente tu idioma, el andaluz, una manera de pronunciar el español compartida por más de la mitad de los 350 millones de hispanohablantes en el mundo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de octubre de 2003