Me gustaría responder a ciertos argumentos -según mi opinión, demagogos- sobre el Plan Hidrológico Nacional (PHN), sin la intención de defender las desafortunadas declaraciones de Pasqual Maragall. Y no las defiendo, no porque esté en desacuerdo, sino porque me parece indigno de un político que aspira a gobernar una comunidad de la importancia de Cataluña decir las cosas con tal desprecio. Es un plan calificado de "vitalísima importancia y primera necesidad". Y sería de mi agrado saber por qué. Porque numerosos ciudadanos (no digo todos) siguen utilizando el agua abusiva e indebidamente (algo innegable). Por lo que la solución está en campañas para promover su uso correcto, y no en matar el Ebro y el Júcar como se ha hecho ya con el Segura y el Vinalopó. Claro que como a más agua más consumo, ya se está poniendo en marcha el trasvase del Ródano, motivo por el cual es deducible que incluso sus defensores prevén su muerte.También es "gracioso" escuchar a un importante sector del PP entre ellos el actual secretario general, Mariano Rajoy, denunciar que el Ebro "ha tirado" al mar el agua que podría trasladarse a Valencia, entre otros lugares. Con dicha denuncia, dan a entender que el agua se "pierde". Me gustaría que estos dirigentes me definiesen la palabra "río", porque cualquier río desemboca en el mar, lo que produce una riqueza ambiental enorme. Si por el PHN o por el motivo que fuere, esto dejara de ser así, la catástrofe ecológica sería bestial. Aunque, muy a mi pesar, las catástrofes ambientales no le preocupen en exceso al PP como ya lo ha demostrado con el Prestige, la destrucción de L'Horta o el PHN.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de octubre de 2003