Al menos 30 personas murieron ayer en Bielorrusia en un incendio en un hospital para enfermos mentales, que comenzó hacia las cuatro de la madrugada, cuando los pacientes del internado de Kozlóvichi (provincia de Grodno) dormían. Las llamas envolvieron rápidamente el edificio, un infierno que costó la vida a la mitad de los internos. El incendio se cobró tantas vidas por un error del personal médico, que trató de combatir las llamas por sus medios.
Sólo llamaron a los bomberos después de media hora, cuando vieron que no podrían vencer al incendio. Cuando llegaron los bomberos y los socorristas del Ministerio de Situaciones de Emergencia, el internado estaba ya completamente en llamas y su techo se había desplomado. Como resultado del fatal error de médicos y enfermeras, de las 60 personas que se encontraban en el edificio se logró evacuar a 31, mientras que 29 murieron presa de las llamas, declaró Valeri Astápov, ministro de Situaciones de Emergencia. Otro enfermo murió más tarde por las quemaduras sufridas.
Además de Astápov, viajaron de inmediato al lugar del accidente, a unos 240 kilómetros al oeste de la capital, Minsk, el viceprimer ministro, Vladímir Drazhin, y el gobernador de Grodno, Vladímir Sávchenko, quienes informaron al presidente, Alexandr Lukashenko, de la gravedad de lo ocurrido. Por orden de éste, la fiscalía abrió una causa criminal para determinar si hubo negligencia por parte de la dirección del internado. Además, Lukashenko encargó al secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Bielorrusia una detallada investigación e informarle en una semana.
A diferencia de la ola de incendios que azotó hace medio año a Rusia, principalmente a las escuelas, el siniestro de Kozlóvichi -institución estatal que recibe a enfermos mentales abandonados por sus parientes- no se debió al mal estado del edificio o del sistema eléctrico, o al desprecio por las normas de seguridad, sino que fue causado por uno de los pacientes. Así, al menos, lo afirma Astápov, quien agregó que ésta era la tercera vez que el mismo paciente trataba de incendiar el internado. Las dos anteriores se lograron apagar las llamas antes de que se extendieran.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de octubre de 2003