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Halladas jeringuillas con sangre en el hotel del Sporting de Lisboa

Agentes suecos de narcóticos irrumpieron el miércoles en su residencia en Malmoe

La policía sueca encontró el miércoles un número indeterminado de jeringuillas con restos de sangre en varias de las habitaciones del hotel que los jugadores del Sporting de Lisboa ocuparon antes de su partido con el Malmoe, valedero para la UEFA. En su defensa, el club portugués afirma que sólo se halló una jeringuilla, "utilizada para inyectar una sustancia vitamínica permitida".

Fue una empleada del hotel de Malmoe quien hizo el hallazgo y se lo comunicó a la dirección del establecimiento, que a su vez dio aviso a la policía. Según un portavoz policial citado ayer por Associated Press, los agentes suecos sospechan que pueda tratarse de un caso de dopaje, aunque se cuidó de desvelar el número exacto de jeringuillas ensangrentadas que se habían encontrado. Enseguida informaron a la dirección de la UEFA en Suiza, mientras se abría una investigación judicial para determinar exactamente de qué tipo de sustancias se trata. El club portugués dice que sólo una jeringuilla fue encontrada y que fue utilizada por el médico del equipo para inyectar un compuesto vitamínico, totalmente legal, a un jugador.

"Una empleada del hotel encontró una jeringuilla, debidamente acondicionada dentro de una bolsa de plástico, en la basura. Según las reglas del hotel, cuando esto ocurre, tienen que llamar a las brigadas de narcóticos", explicó el miércoles Gomes Pereira, el médico del Sporting de Lisboa, a los periodistas portugueses que estaban en Malmoe para cubrir el partido de vuelta de la Copa de la UEFA, que el club portugués ganó por 1-0 y que le permitió clasificarse para la siguiente ronda.

Gomes Pereira aclaró que explicó a los agentes suecos que él mismo había utilizado la jeringuilla, hallada en la habitación del defensa brasileño Anderson Polga, para inyectar un suplemento de vitaminas a un jugador, cuyo nombre rechazó revelar. El médico dijo que los policías "quedaron satisfechos" con sus explicaciones y se marcharon del hotel. En Lisboa, el club mantenía ayer la versión de Gomes Pereira.

Pero la prensa sueca contaba otra historia. El diario Aftonbladet aseguraba que fueron encontradas "jeringuillas ensangrentadas" en las habitaciones de Anderson Polga y del portugués Roberto Seveno, mientras que el Expressen escribía que había también jeringuillas en las habitaciones de otros jugadores. La policía sueca no informó sobre el número exacto, pero sus portavoces siempre han hablado en plural.

Aún según la prensa sueca, los agentes que se dirigieron al hotel intentaron tomar muestras de orina de varios jugadores del Sporting, antes y después del partido, pero el fiscal de guardia en el juzgado de Malmoe no concedió autorización. El director ejecutivo de la UEFA, el también sueco Lars-Chister Olsson, declaró ayer que las reglas de UEFA sólo permiten controles a jugadores previamente sorteados, y que por eso el fiscal no autorizó la toma de muestras de orina.

"Me parece muy cómico hablar de suplementos de vitaminas que se inyectan", declaró ayer, en tono irónico, el presidente de la Federación Sueca de Fútbol, Lars-Aake.

Controles a toda la plantilla

"Hay muchos medicamentos que se administran por inyección. Son sustancias legales y no hay ningún problema", se defendió Gomes Pereira. También varios médicos y expertos en medicina deportiva declararon ayer a los medios de comunicación portugueses que es muy común en el fútbol administrar, a través de inyección, vitaminas a los jugadores. El suplemento más utilizado es el Supra B, que no está incluido en la lista de sustancias prohibidas del Comité Olímpico Internacional. Los expertos coincidían en que las explicaciones de Gomes Pereira son totalmente razonables y que, muy probablemente, la prensa y las autoridades suecas estaban exagerando el caso "debido a la derrota del Malmoe".

A última hora de ayer, la plantilla en pleno del Sporting permanecía encerrada en los vestuarios del estadio José Alvalade de Lisboa, a la espera de que llegara un emisario enviado por la UEFA para que practicara análisis a todos los futbolistas. La idea partió del propio club portugués, que solicitó al máximo organismo del fútbol europeo que realizara esos controles lo antes posible.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de octubre de 2003