Soy propietario de una parcela en Vallvidrera-Les Planes, un barrio sometido a un plan urbanístico muy estricto por su alto valor ecológico y su topografía. El plan señala que la superficie máxima edificable será inferior al 25% de la superficie de la parcela. Hasta hace unos dos años, las licencias se concedían respetando esta norma. Desde entonces, y pese a que éstas no han cambiado, el Distrito de Sarrià aplica una reducción extra de un tercio cuando el terreno tiene una inclinación superior al 30%, por lo que la ocupación máxima es del 16,6%. Se trata de un grave error, que obliga a construir casas verticales, con más plantas de altura de las que el sentido común, la funcionalidad y los criterios de impacto ambiental que persigue el Plan Parcial recomiendan.
¿Por qué no tengo los mismos derechos que mi vecino, que pidió la licencia hace tan sólo dos años? Señores del departamento de Servicios Técnicos de Sarrià: corrijan este error, y dejen de jugar con la calidad de vida, el dinero, el tiempo y la ilusión de los ciudadanos que tan sólo queremos construir un hogar de acuerdo con la ley.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de octubre de 2003