Los agricultores y los consumidores son los dos "eslabones más débiles" y los principales perjudicados de la fuerte subida de los precios de los productos frescos, según el secretario general de la Unió de Llauradors, Joan Brusca. La Unió y Avacu (Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios) se reunieron ayer para analizar un problema que no consideran "coyuntural" (atribuible, por ejemplo, al calor de este verano) sino que se arrastra "desde hace tiempo", aseguró Brusca. Un estudio de la organización agraria, por ejemplo, indica que un kilo de tomates se paga al agricultor a 1,10 euros y el consumidor lo paga de media a 2,89 euros. Un kilo de naranjas, asimismo, costaría en origen 0,18 euros y 1,33 euros en origen. De la reunión salieron diversas propuestas para afrontar la situación: una de ellas es la creación de un observatorio de precios autonómico que tenga información "en tiempo real" sobre la evolución de los mismos en origen y destino y "poder reaccionar antes de que un producto comience a sufrir pérdidas". La propuesta será presenteda a la Consejería de Agricultura.
La medida se unió a la de que el Observatorio estatal de precios tenga más capacidad de actuación. También se solicitó el doble etiquetado, la tutela pública en los contratos tipo agroalimentarios o la sanción de prácticas abusivas. El presidente de Avacu, Fernando Móner mostró su preocupación por esta situación y pidió "transparencia" para resolver el problema.
Por otro lado, y también en relación con el sector agroalimentario, mañana se inaugura en Feria Valencia Interalimed (Feria Internacional de la Alimentación Mediterránea). Su presidente, Federico Félix, destacó ayer que la edición de este año (Interalimed es bienal) coincida en fechas con Iberflora, Euroagro y el Salón Internacional de la Franquicia, donde un 30% de la oferta son firmas de alimentación. La coincidencia, dijo, permitirá aprovechar sinergias y beneficiará sobre todo a los visitantes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de octubre de 2003