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Diego Amador presenta su disco de piano flamenco en Calle 54

Diego Amador, El Churri, se crió en el paupérrimo barrio de Las tres mil viviendas de Sevilla junto con sus siete hermanos, entre ellos los integrantes de Pata Negra Raimundo y Rafael. Aprendió a los siete años a tocar la guitarra de oído. "Mi única clase de solfeo fue el trabajo para sobrevivir", cuenta. A los 11 le tentó la batería y a los 13 un teclado que le regaló su padre, el guitarrista Luis Amador. Desde entonces toca un piano que suena a flamenco, y desde ayer, y hasta el próximo jueves, el artista presenta su tercer disco en solitario, Piano jondo, en Calle 54, el local de Fernando Trueba y otros en Madrid.

"Por tradición escuchaba flamenco y luego jazz, blues y rock. Soy un enamorado del jazz y lo utilizo para enriquecer los acordes, pero sin pasarme para no molestar. El resultado es flamenco, que es lo que me sale", explica Amador (Sevilla, 1973). "La soleá, por ejemplo, y la seguiriya están bastante flamencas, pero tienen su puntito más moderno" , continúa el pianista, inmerso en la producción del nuevo disco de Potito. En contra de los tópicos flamencos, él es un verdadero fanático de los ensayos y puntilloso con los detalles.

En Estados Unidos ha sacado el disco Fantasy Records y aquí Nuevos Medios, un sello pionero en los maridajes entre flamenco y jazz, blues, rock, música hindú y africana. Fantasy celebró su convención mundial en Barcelona y Amador cautivó a los americanos. "Tengo una forma de escribir música que creo que es única. Compongo a la guitarra y luego lo paso al piano", cuenta Amador, que ha tocado, entre otros, con Paco de Lucía, Tomatito y Remedios Amaya.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de octubre de 2003