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El nuevo Gobierno de independientes de Bolivia incluye a dos indígenas

El presidente Mesa aplaza la elección del ministro de Hidrocarburos

El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, ha cumplido su promesa de formar el primer Gobierno al margen de los partidos desde la recuperación de la democracia, en 1982. En una apuesta tan valiente como arriesgada, el nuevo gobernante ha elegido a 14 hombres, entre ellos dos indígenas y una mujer, para pacificar el país y preparar nuevas elecciones. Su éxito dependerá de la actitud que adopten en la calle los movimientos sociales, y en el Parlamento, los partidos. Queda una cartera por asignar, la más importante, la de Hidrocarburos.

El nuevo Ejecutivo tiene una vacante, probablemente la más importante, en el Ministerio de Hidrocarburos. "No hemos encontrado todavía a la persona idónea" para la que será probablemente la tarea más difícil del nuevo Gobierno. La venta del gas fue el desencadenante de la última revuelta que acabó con el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y dejó profundas heridas en la población. La nueva Administración deberá encauzar un gran debate nacional sobre la cuestión, que desembocará, si el Parlamento lo permite, en un referéndum vinculante.

Mesa dirigió un claro mensaje a unos y a otros. "La exclusión se ha cebado en el mundo indígena", dijo en la toma de posesión de su Gabinete, que recupera el Ministerio de Asuntos Indígenas y Pueblos Originales. A los partidos políticos les dijo que su ausencia del Gobierno es la respuesta a "la gravísima crisis" de las instituciones partidarias en su relación con el Estado y también con la sociedad. Las primeras reacciones de los partidos han sido positivas, aunque ningún dirigente ha comprometido a priori el apoyo parlamentario que el presidente necesitará en el Congreso para aprobar las reformas que pretende llevar a cabo.

Los líderes campesinos y sindicales más radicales han dado una tregua de tres meses y han exigido a cambio el cumplimiento de una larga lista de reivindicaciones, que van desde la derogación de la ley de hidrocarburos "para recuperar el gas" hasta la nacionalización de las empresas estratégicas privatizadas. Si el presidente no cumple habrá una nueva revuelta, amenazaron Felipe Quispe, dirigente y diputado del Movimiento Indígena Pachakuti, y los sindicalistas Roberto de la Cruz y Jaime Solares.

El primer encuentro entre Carlos Mesa y los indios aymaras se produjo ayer cuando el gobernante acudió inesperadamente a una multitudinaria concentración en La Paz, presidida por los dirigentes campesinos y sindicales. "Soy un mestizo que quiere a Bolivia, por eso he venido a pedirles que pacifiquemos el país", dijo el presidente a los concentrados. "Si el pueblo cree que soy un mal presidente me mereceré que me expulsen también", añadió.

El nuevo equipo de Gobierno está formado esencialmente por independientes, ex funcionarios públicos y ex políticos de talante progresista que pertenecen a la generación del presidente. Hay diversidad étnica y regional, con dos ministros que proceden de las comunidades indígenas (Educación y Asuntos Indígenas) y otros que son originarios de distintas regiones del país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de octubre de 2003