Ayer, como todos los lunes, voy rauda y veloz a la última página de EL PAÍS, en un acto reflejo desde hace mucho tiempo.
Pero no está su firma, comprometida, inteligente, irónica, humana. Alguien ha dicho: el último intelectual de izquierda que nos quedaba.
Siento una enorme tristeza y, al igual que Maruja Torres decía en EL PAÍS, me niego a admitirlo, no lo creo, no es posible.
¿Quién me ha privado del privilegio de leer este lunes la columna de Vázquez Montalbán en la última de EL PAÍS?
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de octubre de 2003