Ha muerto Vázquez Montalbán, y con él, Sixto Cámara, Manolo V el Empecinado, Manolo, tú sólo... Nos deja huérfanos de su humor, su timidez, su ética, pero con toda su inmensa obra literaria. Desde los ya lejanos tiempos de Triunfo, Por Favor o La Calle, su increíble capacidad de creación, su sagaz percepción de las realidades más ocultas, su descodificación de todo tipo de mensajes más o menos subliminales y, sobre todo, su enorme estatura moral, Vázquez Montalbán supone un referente ineludible para quienes creen en un mundo mejor, en el que los viejos ideales de la Revolución Francesa, libertad, igualdad y fraternidad, sean más que un mero enunciado y para los que, pese a todo y a muchos, el marxismo es mucho más que una doctrina económica. Carvalho llora y con él los que nos estamos quedando sin referentes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de octubre de 2003