Puro teatro en Castalia. Todos actuaron en esta comedia en la que el Valencia se quedó con las mejores escenas y pasó a la siguiente ronda de la Copa del Rey. Nada fue como estaba previsto en este escenario fantasmagórico de Castalia, huérfano de público y relleno de policías, periodistas y peloteros.
CASTELLÓN 1 - VALENCIA 3
Castellón: Raúl; Espeleta, Miguel, Mora, Palacios; Melgar, Dealbert, Ollés, Fuentes; Marcos y Eloy.
Valencia: Palop; Curro Torres, Ayala, Marchena, Navarro, Soriano; Rufete, Baraja, Canobbio; Jorge López; y Mista (Xisco, m. 43).
Goles: 1-2. M. 36. Mista lanza el penalti, lo despeja Raúl y Baraja marca. 1-3. M. 41. Rufete pasa a Canobbio y éste envía a gol un zurdazo.
Árbitro: Téllez Sánchez. Amonestó a Fuentes y Palop. Los 9 minutos se disputaron a puerta cerrada en Castalia. Fue la sanción al Castellón después de que, hace 15 días, el encuentro fuera suspendido (m. 81) al ser agredido el árbitro por un plástico que le cayó de la grada.
Ni Baraja lanzó el penalti como anunció su entrenador, Rafa Benítez. Ni el meta Oliva estuvo bajo palos como también había asegurado su técnico, José Luis Oltra. Los dos preparadores cambiaron el guión para engañar al contrario. Crearon una gran expectación. Y lograron que los jugadores se sintieran parte de una obra imprevisible. El penalti lo tiró Mista y, en el arco, le esperó Raúl, el portero suplente del Castellón. El zurdo Mista disparó a la derecha de Raúl que, muy ágil, rechazó el balón con la mano. Pero, entonces, una nueva sorpresa en la narración: Baraja llegó al cuero antes que nadie y marcó su segundo gol en la eliminatoria (ya había anotado el tanto del empate en el partido suspendido el día 6 por agresión al árbitro de un espectador que arrojó un trozo de plástico, arrancado de una silla, desde la grada).
Precisamente Baraja había participado alegremente del engaño previo. Se le escapó la sonrisa cuando, al inicio de la función, agarró el balón y se fue botándolo desde el centro del campo en dirección al punto de penalti, como si realmente fuera él el lanzador. Pero, llegado al área, se lo cedió a Mista.
Éstos fueron los principales protagonistas de una noche de despistes. Y ahora Oltra, que había repasado los penaltis del Valencia en los dos últimos años, se quedó de pronto sin referencias.
Para más inri, el Castellón se abalanzó enseguida al ataque y el propio Baraja arrolló al delantero Marcos dentro del área. El árbitro, sin embargo, no decretó los 11 metros y el Castellón se sintió perjudicado. "El Valencia no necesita estas ayudas", se quejó el interior Fuentes.
El cuadro de Benítez respiró hondo y, en un contrataque, remató la eliminatoria. El uruguayo Canobbio mostró ayer la que es su verdadera especialidad: el potentísimo disparo con la izquierda, tras el pase desde la derecha de Rufete.
Hubo tiempo de un último acto: Oltra se sintió dolido y le recriminó vehementemente a Benítez que cambiara a Mista por Xisco con dos goles de ventaja y apenas un par de minutos por disputar. "Benítez no tiene ninguna educación deportiva", arremetió Oltra. Y Benítez le explicó que no se trataba de humillar a nadie, sino de reservar al inspirado Mista para el sábado en Riazor. El espectáculo tiene que continuar.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de octubre de 2003