Un jurado popular empezó ayer sus deliberaciones para dar a conocer el veredicto en el juicio que desde el pasado lunes se celebra en la Audiencia Provincial de Jaén por la muerte, el 24 de mayo de 2001, de Francisca Mesa, de 38 años, por un supuesto sicario moldavo que habría actuado inducido por el que había sido pareja de la fallecida hasta pocos meses antes. El Ministerio Fiscal elevó a definitivas sus conclusiones en las que pide 12 años de prisión por un delito de homicidio para los dos acusados, el empresario Andrés Martínez Díaz (como inductor) y el ciudadano moldavo Genadil Vilkov (como autor material de los hechos) y una indemnización de 120.000 euros a cada uno de los dos hijos de la fallecida.
El hallazgo de restos del ADN del ciudadano moldavo en las uñas de la víctima es la principal prueba en la que se apoya el fiscal. Por su parte, la acusación particular tipifica los hechos como asesinato por entender que había un plan establecido para la muerte de Francisco Mesa, como lo demuestran las llamadas que la misma mañana del crimen quedaron registradas en los teléfonos móviles de los dos acusados. La acusación ratificó su petición de 20 años de prisión para ambos y una indemnización similar a la del fiscal.
Mientras, las defensas de los dos acusados piden la libre absolución por falta de pruebas. El abogado defensor del empresario lanzó ayer duras críticas hacia la instrucción policial del caso, a la que calificó de "tendenciosa" y dijo echar en falta una investigación "seria y coherente". Puso como ejemplo que ni siquiera se tomaron las huellas dactilares en el lugar donde Francisca Mesa apareció estrangulada.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de octubre de 2003