Aunque se disfrace de "montaje del director" (una operación en la que su responsable, Ridley Scott, parece un especialista: ya hizo lo propio con Blade Runner), la nueva versión de aquel modesto, y a la postre imprescindible, filme de 1979, lo cierto es que las diferencias con el original visto entonces son mínimas. Alguien objetará que el género ha progresado mucho, tanto como que los impactantes efectos de entonces se han convertido en la referencia casi única de las películas del género y amenazan, paradójicamente, la nueva vida del producto.
Pero es bueno que las nuevas generaciones tengan acceso a este perfecto cruce entre la claustrofobia del ambiente único y las coordenadas de la ciencia-ficción, potenciadas hasta el infinito por un tratamiento de cine de terror. Sobre todo, para que puedan comparar el ingenio del filme con la inanidad de tantas propuestas contemporáneas; para que se vea cómo la agónica caza del monstruo sigue teniendo una desasosegante, hipnótica fuerza; para que se aprecie su abierta crítica al capitalismo despiadado. Para gozar, en suma, de un título sencillamente imprescindible del cine americano del último medio siglo.
ALIEN, EL OCTAVO PASAJERO
Dirección: Ridley Scott. Intérpretes: Sigourney Weaver, Tom Skerritt, Veronica Cartwright, Harry Dean Stanton, John Hurt, Ian Hold. Género: ciencia-ficción, EEUU, 1979 / 2003. Duración: 116 minutos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de octubre de 2003