Efectivamente, es imprescindible acudir a las urnas el próximo domingo 26 de octubre en Madrid, y hacer frente a una política centrada en el crecimiento económico y el guiño a los empresarios, mientras que el trabajador empeora sus condiciones laborales. La especulación del suelo y el precio de la vivienda se dispara, la escuela concertada con dinero público selecciona al alumnado en función de sus intereses privados y particulares. La escuela pública es el único refugio para los sectores más desfavorecidos y con mayores carencias curriculares, sociales y económicas, a los cuales atiende con gran profesionalidad, pero no con todos los medios necesarios.
Estas son sin duda razones para que el derecho al voto, que es de los más importantes en una democracia, y que vale igual el de un doctor que el de un pastor, el de un obrero que el de una condesa, se traduzca en la elección de un modelo de progreso basado en la redistribución de la riqueza, y no en el abuso del equilibrio presupuestario y la consecución de un falso déficit cero.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de octubre de 2003