Nuestro sistema judicial está viciado por la lentitud, la precipitación y la incompetencia de muchos de sus órganos. Todo esto, unido a una nueva doctrina de lo acomodaticio en cuanto a la búsqueda de la verdad, hace que muchas de sus resoluciones sean simplemente producto de una nueva técnica de caza con red, en donde puede entrar de todo. La señora Dolores Vázquez, mi hija Sara, yo mismo y otros muchos somos afectados por esa justicia damnificadora. Ahora nos hablan de una Justicia AVE, que iría sobre raíles decimonónicos. ¿Qué puede ocurrir? Pues un claro descarrilamiento, en cuanto a presunción de inocencia y principio de legalidad.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de octubre de 2003