El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, y la número dos en la lista del PSC, Manuela de Madre, compartieron ayer aplec sardanista aunque no el mismo cercle, como parece ser preceptivo en época electoral. Fue en el barrio de Roquetes de Barcelona con motivo del Aplec de Tardor. Pujol reconoció ser "un mal bailarín", pero dijo que actos como éste constituyen un "ejemplo de fidelidad a unos valores y sentimientos que permiten que Cataluña sea Cataluña" y son fundamentales para "conservar sólidamente las raíces de nuestra cultura popular", de la que las sardanas forman parte. Pujol no quiso hablar de elecciones, lo que sí hizo desde la competencia socialista Manuela de Madre, quien aseguró que tras las próximas elecciones catalanas comenzará una nueva etapa para la "Cataluña de todos".
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De Madre, acompañada por el alcalde de Barcelona, Joan Clos, dijo: "Hasta ahora hemos vivido una Cataluña sesgada, estrecha, muy convergente, pujoliana, y nosotros queremos ser los representantes de una Cataluña de los anhelos, de las ilusiones del catalanismo progresista".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de octubre de 2003