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La izquierda vence en las elecciones a la alcadía de Bogotá

Aprovechando el hundimiento de los dos grandes partidos, el liberal y el conservador, la izquierda colombiana, con Luis Eduardo Garzón a la cabeza, ganó la alcaldía de Bogotá, considerado el segundo puesto en importancia política después de la Presidencia de la República. El triunfo no tiene precedentes. Delegados de 16 países y de la Organización de Estados Americanos (OEA) y del Parlamento Andino observaron el desarrollo de las elecciones municipales y regionales.

El escrutinio del 91% de los votos emitidos concedía la victoria al ex sindicalista petrolero Garzón, candidato del Polo Democrático, y ex candidato presidencial hace dos años. Inalcanzable, obtenía el 46,6% contra el 39,9% de su rival: el independiente de extracción liberal Juan Lozano, apoyado por Enrique Peñalosa, el alcalde más popular que ha tenido la ciudad, con seis millones de habitantes. El grueso de los partidarios del gobernante colombiano, Álvaro Uribe, también le apoya.

Con la victoria del moderado Garzón, el conservador presidente de Colombia sumará a la amargura de los resultados del referéndum la pérdida de la capital a manos de la izquierda. Días atrás, el mayoritario Partido Liberal, en una discutida decisión, retiró su candidato en beneficio de Garzón.

Candidatos asesinados

Otras dos importantes ciudades, Cali y Barranquilla, parecen quedar fuera del alcance de los dos partidos históricos, y en Medellín el candidato conservador marchaba en segundo lugar. Los colombianos renovaron ayer a 914 alcaldes de 1.094 municipios, 30 de los 32 gobernadores y 398 diputados locales y 12.243 concejales por un mandato de cuatro años. La abstención rondará el 50%, según los sondeos.

El número de candidatos ascendió a cerca de 77.306 y más de 40 fueron asesinados, secuestrados o atacados en campaña. Julio Acosta, que intentó la gobernación del departamento de Arauca, hizo campaña pistola al cinto y 10 escoltas. Atentaron contra su vida en siete ocasiones. "Y me les he escapado siete veces", declaró. En la localidad de Cabrera, como en otras, ninguno de sus 5.000 habitantes quiso inscribirse como aspirante a concejal o alcalde.

Más de 25 millones de electores pudieron acudir a los 75.000 sitios de votación y, al igual que durante el referendo constitucional del sábado, las explosiones, tiros y atentados flanquearon los comicios, cuya celebración es una heroicidad en las zonas castigadas por la violencia insurgente. Los últimos datos de la Federación Colombiana de Municipios revelan la magnitud de la violencia: entre 1986 y 2002 fueron asesinados 157 alcaldes y 420 concejales. Los secuestros perpetrados por las guerrillas y paramilitares se cuentan también por cientos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de octubre de 2003