El domingo 12 de octubre cuando íbamos en dirección a Madrid por carretera, me alertó mi marido de un accidente que estaba sucediendo en ese mismo momento y que estaba viendo por el retrovisor. En seguida cogí el móvil para dar aviso de lo sucedido y llame al 112: el teléfono de atención de llamadas de emergencia. O al menos eso pensaba yo.
Cuál fue mi sorpresa cuando nada más llamar una voz de operadora me insistía en que todas las líneas estaban ocupadas y que mi llamada se encontraba en espera... No me lo podía creer. Quizá la vida de aquellas personas involucradas en el accidente dependía de la rapidez de todos, y sin embargo en el 112 continuaba el mensaje de "manténgase a la espera...". ¿Por qué tenemos un número de emergencia que no funciona cómo tal? ¿Cómo es posible que un número de emergencia te ponga a la espera? Al final atendieron mi llamada. Ójala no fuera el final para nadie más.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de octubre de 2003