Una persona adulta corriente y moliente conoce a otra persona adulta corriente y moliente. Se gustan. Pasa un tiempo y reconocen que se quieren. Deciden convivir juntas y, pasado algún tiempo más, se acercan al Registro Civil para casarse. En éstas, sale un ministro que dice que le parece mal esta última decisión por lo folclórico del asunto.
Pregunta para la reflexión: ¿qué parte de esta historia le parece a usted esperpéntica?
Señores de lo público, actúan ustedes en ocasiones como si no tuvieran nada mejor que hacer.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de octubre de 2003