El fallecimiento de Francisco Bernis Madrazo deja huérfana la ornitología española. Es imposible resumir en tan pocas y apresuradas líneas tanto como le deben el estudio y la conservación de las aves en nuestro país. Salmantino, nacido en 1916, se licenció en Ciencias Naturales en Madrid en 1941. Poco después vieron la luz sus primeros trabajos sobre aves, aunque su tesis doctoral, defendida en 1950, fuera un estudio botánico. En aquellos años de posguerra el desolado panorama científico nacional era especialmente evidente en el estudio de las aves, donde los pocos trabajos rigurosos y con datos de campo, no de gabinete, correspondían sin excepción a décadas pasadas y a autores extranjeros, británicos o alemanes. Discípulo de la Institución Libre de Enseñanza, heredero de su doble preocupación por la naturaleza y por la regenaración moral del país, su empeño vital fue siempre situar a España en esta faceta a la altura de los demás países de Europa, donde desde mucho tiempo atrás los ornitólogos de campo se contaban por centenares y suponían una fuerza importante en los entonces incipientes movimientos en pro de la conservación de la naturaleza.
La creación de la Sociedad Española de Ornitología, en 1954, y la consecución de la cátedra de Zoología Vertebrados en la Universidad Complutense de Madrid, en 1956, le permitieron ponerse en marcha. Principal impulsor de la primera, fue hasta 1974 su secretario general, en una época en que la escasez de asociados y la falta casi total de medios le exigieron una enorme inversión de tiempo y esfuerzo, suyos y también de su mujer, la inolvidable Cristina Carro. En SEO puso en pie sucesivamente todas y cada una de las herramientas que asociaciones similares empleaban en otros países: boletín de comunicación interna, revista científica, biblioteca, lista nacional de aves con nombres en castellano, jornadas científicas, censos invernales de aves acuáticas, oficina de anillamiento, ficheros de reproducción y de migración, atlas ornitológico, recuentos de aves migradoras... En la universidad, por otra parte, sus casi treinta años de docencia y la dirección de una veintena larga de tesis doctorales le permitieron sembrar inquietudes entre las nuevas generaciones y asegurar, de esta forma, el futuro de su labor.
La obra científica de Bernis ha sido ingente, con multitud de artículos y una docena de libros, entre ellos Migración en aves, Aves migradoras ibéricas, La población de las cigüeñas españolas, La migración de las aves planeadoras en el estrecho de Gibraltar, Aves de los medios urbano y agrícola en las mesetas españolas y Diccionario de nombres vernáculos de aves, y sin la infraestructura y la escuela por él creadas es seguro que no hubiera sido posible la producción de otras muchas personas. Peor conocida es su contribución a la conservación de la naturaleza, en la que conviene recordar un papel esencial en aspectos como el salvamento de Doñana (fue el anónimo autor del inspirado memorándum que, presentado a Franco por los propietarios del coto, permitió parar los proyectos de repoblación con eucaliptos que lo amenzaban), en la incorporación de listas de aves protegidas a la legislación de caza, en la defensa de los humedales (en especial, como participante en las conferencias de Saintes Maries de la Mer, 1962, y Ramsar, 1971) y en la creación de entidades como la Sección Española del Consejo Internacional para la Conservación de las Aves (1963), ADENA (1968) o la propia SEO, representante en España de Bird Life International.
Jubilado en 1985, Francisco Bernis fue profesor emérito en la Universidad Complutense y era presidente de honor de SEO. A lo largo de su vida fue distinguido como miembro honorífico de diversas asociaciones científicas extranjeras, entre ellas la British Ornithologist's Union, la American Ornithologist's Union y la Deutsche Ornithologische Gesellschaft y gozó del reconocimiento unánime de sus colegas españoles, dentro y fuera del mundo de las aves. Pero duele un tanto la ignorancia que de su persona y labor, en especial la ligada a la conservación de la naturaleza, tiene el gran público, lo que en buena medida cabe achacar a una personalidad amiga sólo del trabajo esforzado y silencioso. En estos momentos, y aunque por supuesto quede mucho por hacer, la ornitología científica española goza ya de un nivel más que aceptable y el estado de conservación de nuestras aves ha mejorado mucho en líneas generales. Todos cuantos nos identificamos con el sueño de Francisco Bernis, ahora mucho más próximo, agradecemos con todas nuestras fuerzas su inmensa aportación, y a pesar de sentirnos profunda, irremediablemente entristecidos, le prometemos seguir adelante.-
EDUARDO DE JUANA es presidente de SEO/Bird Life y vicedecano de la Facultad de Biología de la Universidad Complutense.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003