Yolanda Castro, la testigo más esperada en el juicio que se sigue en la Audiencia de Cádiz por el caso Holgado, se retractó ayer de sus acusaciones contra los presuntos asesinos de Juan Holgado, muerto a puñaladas con 26 año en la gasolinera de Jerez donde trabajaba el 22 de noviembre de 1995.
Castro, que en la fecha del crimen era toxicómana y ejercía la prostitución, declaró en la comisaría de Jerez y en el Juzgado número 5 implicando a los cuatro acusados, pero ayer se desdijo ante el tribunal y alegó que sus primeros testimonios fueron realizados bajo amenazas de la policía. "Me decían que iba a ir a la cárcel, daban golpes en la mesa y me pegaban en las manos y en la espalda para que dijera algo contra el Domingo, pero la verdad es que yo no sé nada", manifestó.
En sus declaraciones anteriores, afirmó que la noche de autos estaba con los imputados en el barrio de Rompechapines (Jerez), que los oyó hablar de un atraco a una gasolinera y que, sobre las cinco de la mañana, los vio llegar con manchas de sangre y cargados de botellas de licor, tabaco, zumos y dinero que gastaron en drogas.
Ante las preguntas de la acusación particular, Castro Pacheco negó hasta la saciedad tener conocimiento de los detalles del crimen, exculpó a los acusados y rompió a llorar provocando la suspensión temporal de la vista.
La joven sí reconoció que en 1996 le grabó el padre de la víctima, Francisco Holgado, conocido como Padre Coraje. En ellas, decía que un toxicómano llamado David, que comparece hoy como testigo, le confesó que uno de los acusados, Domingo Gómez, le propuso un día antes del asesinato de Juan Holgado dar un golpe en la gasolinera donde tuvieron lugar los hechos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003