Las diferencias entre los colegios públicos y los concertados [privados con financiación pública] son abismales en el fondo, según los padres. Valeriano Doménech, de la asociación de padres del colegio concertado Divina Pastora, incide en que una de las ventajas de la concertada es el control y la atención sobre el alumno: "En cuanto ven que se tuerce un poco el arbolito te llaman".
Para Francisco Mora, el control de alumnos también se produce en la pública. Doménech insiste en que es más relajada. Pero Mora acentúa el carácter de integración de los centros públicos, que "llega a todos". Este padre asegura que en los concertados hay criba de alumnado con discapacidades psíquicas o físicas que luego llegan a centros públicos donde sí son integrados, de igual modo que es integrada la diversidad cultural.
Doménech lo niega y dice que si no se atiende a los alumnos con discapacidad es porque no hay personal suficiente. Mora cree que es una forma encubierta de hacer esa criba para educar en una ideología que no responde a los valores de integración. Doménech aboga incluso por una enseñanza separada entre niños y niñas.
Mora cree que esa forma de educar se ve reflejada en el profesorado: "En la concertada no hay oferta pública de empleo", explica sobre una contratación que, según él, se hace de acuerdo a esos criterios educativos diferenciales. Doménech defiende que esos profesores, "si son malos, van a la calle", a diferencia de la pública, en la que "sacas las oposiciones y échate a llorar".
Doménech señala las actividades extraescolares como otra ventaja de la concertada. Mora reconoce que éstas se llevan mejor en los concertados, pero porque cuestan dinero al padre. No obstante, Mora dice que ahora se se está potenciando en la pública.
La religión es otra diferencia. Doménech buscaba eso en la concertada. Mora cree que la religión no debe ser evaluable.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003