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Análisis:ELECCIONES EN CATALUÑA

Lejos de Pekín

Hay algunas cuestiones que se prestan al humo electoral. La de la promoción de las mujeres es una de ellas. Todos los candidatos se declaran a favor, no en vano afecta al 51% del censo electoral. Pero después de tantos años de declaraciones grandilocuentes y escasos avances en la práctica, las mujeres ya saben que obras son amores y no buenas razones. El candidato socialista, Pasqual Maragall, se comprometió anteayer a formar un Gobierno paritario si es presidente de la Generalitat. El candidato de CiU quiso ayer sortearle con una propuesta espectacular: que la consellera en cap sea mujer. Está bien. Es muy importante que una mujer pueda ser consellera en cap. Pero la paridad, aquella que ha de cambiar de raíz las bases de la actual desigualdad, no es eso. La paridad, como quedó definida en la Conferencia de Pekín, es que los órganos de gobierno y de representación no tengan más del 60% de miembros de un mismo sexo. Sólo así habrá en el futuro muchas mujeres en condiciones de ser, no ya conselleres en cap, sino presidentas. Y ésa es la cuestión sobre la que hay que pronunciarse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003