"La política no me interesaba hasta hace muy poco, pero ahora ya me motiva. Los que están ahora la están liando demasiado. Hay mucha gente que tiene ganas de que las cosas cambien". Joan Tous Igal (Barcelona, 1980), que está acabando los estudios de fotografía en el Institut d'Estudis Fotogràfics de Catalunya y cursa el segundo ciclo de Filosofía, decidió acudir a las urnas por primera vez en las municipales de la pasada primavera, poco después del caso del Prestige y tras la agitación social para evitar la guerra de Irak. El domingo tampoco faltará. Dice que simpatiza con Esquerra Republicana -"soy catalán", enfatiza- porque cree que pondrá en aprietos a CiU. "Hay que reconocer que Pujol tomó las riendas en un momento difícil. Ha defendido a Cataluña, pero se ha arrodillado demasiado. Se necesita que alguien les meta caña".
Hijo de un arquitecto, con un abuelo pintor y un tío escultor, Joan, que vive en Gràcia, aceptó que no tenía dotes para el dibujo y enfocó su vida hacia la fotografía. Ve el mundo a través de un objetivo y ha retratado conciertos de los Rolling Stones y de Pretenders. Músico aficionado -toca la guitarra en un grupo que se llama Frecuencia Spectru-, ha hecho fotos de espectáculos del Grec en La Paloma y una exposición de la actuación de un drag queen en el Antic Teatre. Pese a la falta de trabajo y los precios de los pisos, no ve lejano el día en que pueda independizarse y montar un estudio. Las clases de Filosofía son solo un hobby -"ayudan a abrir la mente "- y admite que en la Universidad apenas se habla de las elecciones. Pero exculpa a la gente de su edad: "No somos más tontos que los de otras generaciones. La culpa es de quien mueve los hilos. Ya les va bien que los jóvenes vean telebasura y se pasen el fin de semana en centros comerciales llenos de discotecas y tiendas". Hay algo que le inquieta especialmente: que la sociedad sea respetuosa con los inmigrantes, que olvide sus prejuicios y no les empuje a vivir en guetos.
Tiene una radiografía clara de quién es quién en los comicios y pone una etiqueta a cada candidato: dice que Artur Mas sólo hará de perchero y que Pasqual Maragall ya tuvo su momento de gloria en los Juegos Olímpicos -"me sabe mal ahora no haber visto ninguna prueba en directo"-, e intuye que Josep Piqué daría licencias a urbanizaciones para arrasar con los pocos bosques que quedan. No se imagina a Josep Lluís Carod como presidente -"esto está entre Mas y Maragall"-, pero algo sí le agradaría: que en la plaza de Sant Jaume, como pasa ahora, convivan, para hacer de contrapeso, dos colores políticos opuestos. Renunció a votar en cuatro de las últimas elecciones, pero ahora dice con convicción: "Si no votas, luego no puedes quejarte de nada".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003