Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Objetivo: cruzar la Via Laietana

Los comerciantes del Casc Antic proponen pasos de cebra y calles peatonales en la zona para acercar el turismo al barrio

Los turistas y los barceloneses cruzan poco la Via Laietana en dirección al Casc Antic. Los comerciantes de la zona sostienen que parte de la culpa la tiene la propia Via Laietana, "que ahora es una barrera y debe dejar de serlo para que la gente se adentre en el barrio", asegura Pau Grau, presidente de la Federación de Comerciantes del Casc Antic. Grau cree que es posible que muchos turistas se adentren en el barrio de la Ribera y en los de Santa Caterina y Sant Pere, desde la calle de Trafalgar hasta la calle de la Princesa.

"Necesitamos más zonas peatonales, aceras más amplias y pasos de cebra de 40 metros que atraviesen la vía por varios puntos", afirma Grau. Las propuestas de la federación, remitidas al Ayuntamiento de Barcelona, están respaldadas por 954 comercios de 10 asociaciones que facturan 180,3 millones de euros al año.

El Ayuntamiento, comerciantes, vecinos y entidades del barrio de la Ribera se reunieron ayer con el consejero del distrito Rafael Contreras para transmitirle algunas de estas propuestas. El nuevo regidor del distrito, Carles Martí, no promete nada, pero adelanta a este diario: "No me parecen mal estas propuestas. Creo que las medidas deben ir en esta línea".

Las propuestas de los comerciantes son las siguientes: abrir tres grandes pasos peatonales que ayuden a unir la Via Laietana con la zona; uno que enlace la calle Comtal con la de Sant Pere més Alt, otro que conecte Jaume I con las calles de la Argenteria y Princesa, y un tercero que conecte la avenida de la Catedral con la de Francesc Cambó (véase el mapa adjunto), donde la próxima primavera está previsto que se reabra el mercado de Santa Caterina.

El segundo grupo de medidas que proponen los comerciantes incluye el ensanchamiento de las aceras de la Via Laietana, la supresión de la isla por donde circulan los vehículos en la plaza de Antoni Maura y la peatonalización de la calle de la Princesa, por donde los turistas acceden al Museo Picasso, y la calle de Sant Pere més Alt.

Los comerciantes se han puesto manos a la obra. Han pedido un informe a la consultora Gygsa para que les concrete el segmento de mercado que podrían ocupar en una zona que colinda con Barna Centre, el poderoso eje comercial que abarca desde La Rambla a la Via Laietana y desde la plaza de Catalunya a la de Jaume I. "Queremos especializarnos en la tienda tradicional de barrio y en el comercio de diseño", al estilo del que ha aflorado en los últimos años en el Born, explica Grau. Sin embargo, "habría que hacer una buena labor de limpieza en algunas calles y mejorar la seguridad", dice "Y se necesita mejorar el alumbrado", añade Carmen Hidalgo, de la coordinadora de vecinos.

El representante de los comerciantes destaca que en el barrio se ubican el antiguo monasterio y hoy iglesia de Sant Pere de les Puel.les, la capilla de Marcús, el Palau de la Música, el antiguo mercado del Born -donde se instalará un museo- el Museo Picasso y la basílica de Santa Maria del Mar. Esta última recibe 700.000 visitantes al año, según su párroco, Josep Maria Vidal.

Las primeros pasos para revitalizar el barrio ya se han dado. Cerca de las calles de la Princesa y de Montcada se han instalado estudios de artesanos y tiendas de diseño. En la calle de Banys Vells, Cáritas tiene una gran tienda de ropa de segunda mano. Lo mismo ocurre en la calle de la Barra de Ferro, donde existen tiendas de artesanos.

En la zona del Born, un grupo de medio centenar de comerciantes lanzaron hace meses la iniciativa de abrir por la noche los días de luna llena hasta la una de la madrugada. Llum Ventura, que regenta una peluquería en el barrio y es una de las promotoras de la idea, dice: "La iniciativa va fraguando poco a poco y en enero lanzaremos otras".

Bendita competencia

Los planes de los comerciantes del Casc Antic no preocupan a Barna Centre, el eje comercial situado junto al Barri Gòtic. "Son zonas distintas. Nosotros estamos especializados en el sector textil, zapaterías y tiendas de regalos, pero la competencia siempre es sana", dice la gerente, M. Lluïsa Coll.

La Ribera estuvo a punto de desaparecer tras la caída de Barcelona, en 1714, en manos de las tropas borbónicas, cuando se destruyeron viviendas para construir la cercana Ciutadella. También es un barrio forjado con sueños de prosperidad: atrajo a la inmigración y vuelve a atraerla ahora. Eduardo Mendoza lo retrató en su novela La ciudad de los prodigios al situar en el barrio algunas de las andanzas del inmigrante enriquecido Onofre Bouvila en las postrimerías de la Exposición Universal de 1888.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003

Más información