El director del teatro Mira de Pamplona, Pablo Zubikarai, ha cumplido su décimo día en huelga de hambre para evitar el cierre del local por falta de ayudas económicas. Zubikarai, que ya ha perdido cinco kilos de peso y tiene problemas para conciliar el sueño, permanece acostado en un colchón en el escenario de la sala.
"Sólo pedimos que se nos trate con justicia y dignidad", dice Zubikarai, que achaca la crítica situación económica de esta iniciativa cultural al hecho de que, en sus tres años de vida, el Ayuntamiento de Pamplona no haya concedido ningún tipo de ayuda, al tiempo que Caja Navarra le ha denegado la subvención que venía concediendo a su programación.
Desde su inauguración, en julio de 2003, en un viejo cine del barrio de la Milagrosa, Zubikarai, que regenta el único teatro privado de Navarra, ha programado más de una veintena de espectáculos anuales de teatro contemporáneo y alternativo y ha brindado a la ciudad espectáculos de cabaré, humor, teatro circense y café teatro.
Pero ni la taquilla, ni la ayuda de los comerciantes del barrio, ni 6,5 euros mensuales de los amigos del teatro han sido suficientes para cubrir los gastos. Pablo Zubikarai sólo ha recibido la solidaridad de las gentes de la cultura y de los partidos políticos de la oposición en Pamplona.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003