La comarca de El Maestrat vivió ayer una jornada de caos al caer en poco más de dos horas 185 litros por metro cuadrado. Las poblaciones más afectadas por la tromba de agua fueron Torreblanca, Alcalà de Xivert, Santa Magdalena y Benicarló, donde se desbordaron las ramblas de Alcalà y Sant Miquel. La carretera N-340 hubo de ser cortada, así como la vía del tren. En Santa Magdalena, una persona tuvo que ser rescatada por los vecinos. Mientras, en Benicarló, fueron varios los rescatados por bomberos del Baix Maestrat.
Las lluvias superaron, durante la mañana, los 185 litros por metro cuadrado en Alcalà
Fue a las 8 cuando el Centre de Coordinació d'Emergències recibió un nuevo informe
Nadie les avisó. Los ayuntamientos del norte costero de la provincia de Castellón amanecieron ayer bajo una gran tromba de agua. Viviendas evacuadas, colegios cerrados, carreteras cortadas, trenes detenidos, teléfonos inutilizados, electricidad interrumpida, garajes anegados, vehículos arrastrados, accesos imposibles y alarma generalizada fueron la tónica durante toda la mañana. La tormenta estuvo acompañada, además, de rayos, truenos y relámpagos. Un rayo cayó en el campanario de Santa Magdalena de Pulpis, del que se desprendieron varios cascotes.
El parte del Instituto Nacional de Meteorología, a las seis de la mañana, advertía de la posibilidad de "algún chubasco tormentoso fuerte". Una hora más tarde, un pluviómetro ubicado en Alcalá de Xivert ya recogía 89 litros de agua, dato que hizo reaccionar al Meteorológico y variar su previsión para indicar la posibilidad de chubascos de carácter "muy fuerte". Fue a las ocho cuando el Centre de Coordinació d'Emergències de la Generalitat recibió un nuevo informe que señalaba ya la existencia de un "fenómeno observado", es decir, cuando el agua ya caía en grandes cantidades, en "la zona de Alcalà de Xivert".
A esas horas, la carretera nacional 340, en Santa Magdalena de Pulpis, ya tenía diez kilómetros inaccesibles, por lo que la Guardia Civil optó por desviar el tráfico por la autopista A-7, en sentido Valencia, desde el peaje de Peñíscola y, en sentido Barcelona, desde los peajes de Oropesa y Torreblanca.
A las 8.40, la cantidad de agua era tal que Renfe hubo de cortar la línea que une la Comunidad Valenciana con Cataluña. El corte afectó, a lo largo del día, a veinte trenes de las líneas regionales, Euromed, Talgo y Arco y a cerca de cinco mil pasajeros. Según fuentes de la compañía el transporte ferroviario no se restablecerá hasta la mañana de hoy debido a que la fuerte tromba de agua ha afectado a la estructuras de 1,5 kilómetros de vía. Las mismas fuentes aseguraron la garantía de movilidad a los viajeros a través de autobuses que circularon entre Castellón y Aldea-Amposta, en Tarragona. A las 8.45 se procedió al cierre de la nacional 340 en otro tramo, en este caso, en el término de Benicarló.
Según indicó el consejero de Administraciones Públicas, Víctor Campos, a las 9.00 se trasladó a los ayuntamientos afectados el decreto de preemergencia por lluvias. En Alcalà de Xivert ya habían decidido suspender las clases tanto en colegios como en institutos. Sin luz, con la playa del municipio, Alcossebre, incomunicada y con las líneas telefónicas interrumpidas constantemente, los bomberos hubieron de proceder al achique de varios garajes.
Los momentos de mayor tensión se dieron con las crecidas en barrancos. En Santa Magdalena y Benicarló fue necesaria la evacuación de las viviendas cercanas a los cauces que, a primera hora de la mañana, se desbordaron. La Policía Local de Benicarló advirtió del peligro de acercarse al barranco y comunicó que el agua había arrastrado las barandillas de un puente así como varios vehículos que se encontraban en el aparcamiento descubierto de un centro comercial.
Las fuertes lluvias superaron, durante la mañana, los 185 litros por metro cuadrado en Alcalá, mientras que en Santa Magdalena de Pulpis se sobrepasó también el centenar de litros. En otras localidades, las precipitaciones fueron menores como en la Pobla de Benifassà, con 34 litros, Cervera, con 32 o Vila-real, con 30. En cualquier caso, el corte del suministro eléctrico afectó, además de estos municipios, a Tirig y La Salzedella.
En Benicarló, el fuerte temporal causó numerosos desperfectos en el Centro Comercial de la localidad. Además, una furgoneta de reparto quedó atrapada en la carretera que comunica a esta población con Cálig, aunque no se tuvo que lamentar daños personales. La CV-11, en Peñíscola estuvo intransitable durante todo el día y se espera que a lo largo de la jornada de hoy se recupere la circulación por esta vía. Precisamente el director general de Interior, Luis Ibáñez, estuvo visitando esta zona y afirmó que la prioridad es recuperar la comunicación por la costa entre Benicarló y Peñíscola. En este sentido, José Miguel Palmer, director técnico del Consorcio Provincial de Bomberos de Castellón, indicó que unos 20 efectivos seguirán trabajando para normalizar la situación.
El director general de Interior afirmó a media tarde que, pasado el temporal, realizará un análisis y revisará los daños ocasionados, para que las distintas administraciones tomen las medidas oportunas y ayuden a los vecinos afectados a la mayor brevedad posible.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003