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Entrevista:JUAN LUIS MIRA | Dramaturgo y director de teatro

"Para actuar en Alicante hay que pedir permiso"

El dramaturgo y director del Aula de Teatro de la Universidad de Alicante, Juan Luis Mira (Orihuela, 1955), con más de 20 obras escritas, y algunas de ellas representadas en medio mundo, acaba ser finalista del Premio Nacional de Literatura Dramática 2003 por su obra A ras del cielo, ganadora en 2001 del Premio Arniches que se representará mañana en la Universidad de Alicante. Mira, catedrático de Lengua y Literatura en un Instituto, lamenta las escasas oportunidades para promocionarse en Alicante y repasa su trayectoria.

Pregunta. ¿Qué es A ras del cielo, cómo surgió la idea?

Respuesta. Una historia que nos habla de la postguerra, de emociones fuertes, de amor, sentimientos y de perdedores. Una historia de amores imposibles, quizá muy peliculera. Quería hablar de referentes y ver el teatro como una historia heroica de perdedores.

"El teatro es heroísmo y romanticismo en una época en la que más vale aparentar que ser"

P. ¿Para usted el teatro es una historia de perdedores?

R. Es una historia heroica, de perdedores entre comillas, porque los que hacemos teatro sabemos que lo de la fama es muy crudo; hay actores que se pasan 50 años sobre el escenario y ni son famosos ni ganan dinero. Pero si uno se pasa media vida subido al escenario es feliz.

P. ¿Y esa felicidad se consigue con heroísmo?

R. Heroísmo y romanticismo. Vivimos en una época en la que más vale aparentar que ser, y por eso el teatro adquiere una pizca de honestidad, porque vamos contra reloj, y sirve para hacer recapacitar y poner en orden la conciencia de la gente. El teatro es emoción y sinceridad, todo lo contrario de las apariencias, del glamour, del play-back de ahora. Por eso el teatro es auténtico, un arma política incuestionable y los que estamos dentro nos sentimos a gusto.

P. A ras del cielo ha sido una obra muy galardonada.

R. Sí, primero obtuvo el premio Tirso de Molina de literatura hispanoamericana, luego el premio Arniches de Alicante y fue finalista del premio Max Aub y ahora esto.

P. ¿Cuándo empezó a escribir la obra?

R. Hace tres años empecé despacio a investigar y a ir puliendo la idea. El parto fue despacio, a pesar de que llevo una vida de locura para intentar hacer teatro en esta ciudad donde uno, o mueve mucho el culo o se queda parado, y hacer teatro aquí es duro, mucho más que en las grandes capitales.

P. ¿Qué problemas tienen?

R. En A ras del cielo lo importante es que se vea, porque el teatro se escribe para ser visto y representado sobre el escenario. Tenemos muchos problemas en la distribución, entre Jácara y La Pavana hemos lanzado este montaje, pero realmente los circuitos de Madrid y Barcelona son muy duros y complejos. Es difícil que compañías como la nuestra accedan a ellos; por eso espero que este galardón signifique abrir la puerta de Madrid y Barcelona para entrar allí. Hemos quedado finalistas al igual que la obra que recibió el Premio Max el año pasado. Pero ocurre que el público de allí no ha visto nuestra obra, con lo que no pueden votarnos. Lo que se ha visto en Madrid es lo que existe.

P. ¿Y en Alicante?

R. Estrenamos la obra en la Muestra de Teatro Contemporáneo hace años y llenamos el Principal, pero fue la única vez. Ahora tenemos en circuito la obra El Tricicle de Arrabal, que acabamos de representar en Cuba con unas críticas magníficas y un éxito de público increíble. Ha estado en Bilbao y Murcia y en otras muchas ciudades y aquí, en Alicante, fuimos al Arniches vinieron 200 personas, y la intentamos representar en el Principal y no puede ser. Una compañía como Jácara no debe estar llamando a la puerta para ver si puede actuar en el teatro de su ciudad. Otros grupos independientes disponen de una semana en su teatro para mostrar al público lo que hacen y aquí, para hacerlo, hay que rogar y pedir permiso, y estamos un poco cansados de pedir favores constantemente.

P. ¿Qué es Jácara?

R. Nosotros empezamos en 1981, y pronto conformamos un equipo; somos un ejemplo de tenacidad, en nuestros orígenes un concejal de Cultura me comentó que en Alicante era imposible vivir de esto, y ahí estamos. Somos una compañía profesional desde hace 15 años que cotiza todos los meses, con 7 u 8 trabajadores y que cada año hace entre 80 y 100 representaciones; actuamos en toda Iberoamérica, en Europa y en España. Jácara es un ejemplo de constancia, y sin mí seguirá, porque los proyectos están por encima de las personas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003