Los mercados de valores europeos, en zona de máximos anuales y sin noticias con las que justificar esa altura de las cotizaciones, registraron ayer una importante caída de la actividad con el consiguiente goteo de los precios.
Las bolsas pueden mantener las ganancias acumuladas a lo largo del año siempre y cuando los argumentos en pro de esa actitud no falten. Hasta ahora, han sido las buenas noticias sobre la evolución de la economía estadounidense en los últimos meses las que han servido de aliciente a la inversión, pero los inversores necesitan que esos datos se proyecten hacia el futuro más inmediato, algo que es difícil conseguir cada día.
La respuesta de los inversores ante una situación en la que las noticias escasean ha sido la de retirar algunos beneficios, sobre todo en los valores en los que el arbitraje con futuros juega una baza importante.
La contratación en el Mercado Continuo descendió en más de 400 millones de euros respecto del pasado viernes, hasta quedar en 1.437,44 millones de euros. Las operaciones institucionales descendieron hasta menos de 300 millones, lo que limitaba la actividad de compraventa en mercado hasta los 1.151,64 millones.
El Ibex 35 perdió el 0,62%, pero conserva el nivel de los 7.200 puntos, mientras que el índice general de la Bolsa de Madrid cedió el 0,44% para cerrar en 766,18.
Estos descensos fueron de los más suaves entre los mercados europeos, ya que París bajó el 0,81%, Francfort el 0,96% y Londres el 0,80%.
La Bolsa de Nueva York, que a media sesión dejaba atrás el nivel de los 9.800 puntos, abrió con las mismas dudas que ha venido mostrando desde que sus índices alcanzaron la zona de máximos anuales. Para algunos obervadores, parece lógico que los inversores se lo piensen dos veces antes de seguir arriesgando su dinero en un mercado que ha valorado sobradamente los primeros datos que apuntan hacia la entrada en una fase de recuperación económica.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003