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España negocia contratos con EE UU para equipar a la policía y al Ejército iraquí

La operación más madura es el suministro de material de seguridad por 7,8 millones

Al margen de las compras de crudo por parte de las petroleras Cepsa y Repsol, el equipamiento de los nuevos policías y militares iraquíes va camino de convertirse en la primera operación comercial española en el Irak pos-Sadam. El contrato más maduro, según fuentes conocedoras de la negociación, es el suministro de material y equipos para las fuerzas de seguridad por unos nueve millones de dólares (7,8 millones de euros). El verdadero negocio, sin embargo, está en la dotación de las futuras fuerzas armadas, en la que España espera participar significativamente.

La situación de inseguridad que se vive en Irak, con ataques diarios a las fuerzas de ocupación, ha ralentizado, cuando no dejando en suspenso, muchos proyectos de reconstrucción.

La evacuación de gran parte del personal de la ONU, de la Cruz Roja o de la propia embajada española en Bagdad ha convencido incluso a los empresarios más audaces de que no se dan las condiciones mínimas para convertir en oportunidades de negocio el apoyo político que el Gobierno de Madrid prestó a la invasión.

Tampoco las subcontratas ofrecidas por las empresas estadounidenses han sido hasta ahora lo bastante atractivas como para compensar el riesgo, según las fuentes consultadas.

Las expectativas creadas por la rápida victoria militar de EE UU se esfumaron durante el verano y ni siquiera la Conferencia de Donantes, celebrada los pasados 23 y 24 de octubre en Madrid, ha sido capaz de cambiar este panorama.

No obstante, la propia inestabilidad del país ha convertido en prioritarios los proyectos ligados al restablecimiento del orden público y es en este sector en el que se han volcado los negociadores españoles.

A través del Comisionado del Gobierno para Irak, que preside el secretario de Estado de Defensa, Fernando Díez Moreno, y de empresas total o parcialmente públicas, como Isdefe o Defex, las autoridades españolas están negociando con las estadounidenses una participación significativa en el equipamiento de las futuras fuerzas de seguridad y fuerzas armadas del Irak pos-Sadam.

Fuentes conocedoras de la negociación dan casi por hecha la adjudicación de un contrato, por valor de unos nueve millones de dólares, para el suministro de material y equipo con destino a las fuerzas de seguridad. La policía iraquí cuenta con unos 55.000 miembros, la mayoría tan mal equipados como adiestrados.

Sin embargo, donde España espera tener un peso significativo es en el equipamiento de las futuras fuerzas armadas.

No en vano, el representante español más destacado en la Autoridad Provisional de la Coalición (CPA) es el teniente general Luis Feliú, viceministro de Defensa, una de cuyas principales funciones consiste precisamente en el diseño del nuevo Ejército. Tras un periodo de formación de dos meses, ya se han puesto en marcha los dos primeros batallones, formados por unos 700 soldados cada uno, con carácter casi experimental.

De uniformes a vehículos

Según las fuentes consultadas, se trata de crear un Ejército prácticamente desde cero, por lo que habrá que dotarlo de todo tipo de enseres, desde armamento hasta uniformes, pasando por equipos de comunicaciones o vehículos, lo que representa una fortísima inversión, a pesar de que se quiere limitar su tamaño a unos 65.000 efectivos en total.

Algunas empresas españolas, que ya suministraron uniformes a Irak antes de la guerra del Golfo de 1991, esperan aprovechar ahora aquella experiencia, mientras otras se plantean buscar socios locales para compartir el trabajo, siguiendo las indicaciones de EE UU. Lo que en ningún caso venderán las empresas españolas son los fusiles que servirán a los soldados como principal arma de defensa personal, pues paradójicamente la Administración estadounidense ha elegido el AK-47 Kaláshnikov de origen soviético.

En principio, estos contratos se pagarán con cargo a los 20.000 millones de dólares que EE UU aporta a la reconstrucción de Irak y que se gestionan al margen del fondo creado por la Conferencia de Madrid. No se descarta, sin embargo, que más adelante algunas operaciones puedan financiarse con parte de los 300 millones de dólares prometidos por España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003