Era la una de la madrugada del lunes cuando las 200 personas que viven en los edificios números 6 y 8 de la calle Justo Navarro de Calatayud se veían obligadas a desalojar sus viviendas. Habían notado ruidos en los pisos y se agrietaban lo techos de escayola. Una enorme sima de 20 metros se abría ante sus casas.
El socavón provocó cortes de luz y la rápida actuación de los servicios de rescate lograron desalojar pronto las viviendas. La más afectada, el número 8, es un edificio de treinta años de antigüedad que se resquebrajaba de forma rápida. Durante toda la jornada de ayer se mantenían reuniones de urgencia en el ayuntamiento para evaluar los daños, que a primera vista eran importantes.
La calle fue acordonada, se cerró el paso y los técnicos examinaron el suelo abierto, bajo el cual hay una zona de limos yesíferos que con la caída de las lluvias de otoño han sido arrastrados y han dañado los cimientos de la casa. El alcalde de Calatayud, Fernando Martín, no era optimista sobre el desenlace. "Pueden pasar meses hasta que las familias regresen a sus casas, y si no se da garantía de que el edificio aguanta tal vez todos no puedan regresar", aseguró.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003