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Crítica:CANTO

Fraternidad con Janácek

El Teatro Real ha inaugurado, con Diario de un desaparecido, de Janácek, un espacio bautizado como Café de Palacio, en la sexta planta, en el marco de un diseño de actividades culturales complementarias de las óperas programadas en la sala principal, con la denominación "en torno a", que viene a ser algo equivalente a las actividades del foyer del Liceo de Barcelona bajo el título "a propósito de". La idea es excelente y la puesta en marcha no ha podido ser más estimulante. Por la propia realización y por razones simbólicas. Un doblete en el Real el pasado domingo con la ópera Osud y las canciones del Diario de un desaparecido era algo insoñable hace bien poco e indica que la dirección artística del teatro tiene una visión cultural sólida. La nueva sala se llenó, lo cual es también muy reconfortante.

Diario de un desaparecido

De Janácek. Ciclo de canciones para tenor, contralto, coro femenino y piano. Con Jaroslav Brezina, Pavla Aunická y Ricardo Bini. Inauguración del Café de Palacio. Teatro Real. Madrid, 9 de noviembre.

Diario de un desaparecido ha gozado últimamente de versiones escenificadas, entre las que destaca quizás la que Claude Régy (autor de libros tan sugerentes como Espacios perdidos y El orden de las palabras) hizo para el festival de Aix-en-Provence hace un par de años. En el Café de Palacio se ha representado en forma semiescenificada, teniendo como fondo escenográfico añadido el cuadro Fraternidad (1970), de Rafael Canogar. Es posible que no sea la opción ideal, pero invita a cierto juego de asociaciones y además es una pintura estupenda.

Los cantantes actúan previamente en la ópera. Y es que buscar cantantes checos no es tan fácil. El tenor Jaroslav Brezina (Doctor Suda en Osud) lleva el peso del ciclo de canciones y, la verdad, está espléndido en un enfoque intermedio entre la atención prioritaria a las raíces populares de las inflexiones lingüísticas y el enfoque apasionado y expresivo en función de los contenidos literarios y musicales. Le secunda con acierto al piano Ricardo Bini, y cumplen las voces femeninas, tanto la contralto Pavla Aunická como las integrantes de coro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003