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"En lugar de defender las libertades, Bush las abandona"

Al Gore ha limitado sus intervenciones desde que anunció que no iba a pelear para ser el candidato demócrata en 2004. En plena forma, y haciendo gala de una convicción, una autoridad y una energía que se echan de menos en la mayoría de los demócratas que aspiran a enfrentarse a Bush, Gore puso en pie a las 3.000 personas que le escuchaban cuando pidió la abolición de la Ley Patriótica, que amplía exageradamente los poderes de vigilancia y detención del Gobierno. En otros momentos de su discurso dijo:

"Podemos estar no simplemente ante uno de los ciclos cuestionables de nuestro pasado, sino ante el comienzo de una nueva y duradera fase de represión".

"Las medidas de la Ley Patriótica nos están conduciendo, mucho más hasta el fondo de lo que nadie pensó nunca que sería posible en EE UU, hacia los peligros profetizados por George Orwell en su libro 1984". "Bajo la bandera de la protección de la seguridad nacional han obtenido nuevos poderes para recoger datos sobre los ciudadanos y mantenerlos en secreto".

"El ataque contra las tradiciones democráticas para luchar contra los terroristas tiene tanto sentido como invadir Irak para tratar de detener a Bin Laden". "En lugar de defender las libertades, este Gobierno ha tratado de abandonarlas. En lugar de aceptar las tradiciones de apertura y responsabilidad, ha optado por gobernar mediante el secretismo y la autoridad incuestionable. Sus asaltos contra los principios democráticos sólo han conseguido que seamos menos libres y estemos menos seguros".

"¿Qué habría que hacer?", se preguntó Gore. "¡Preséntate a las elecciones!", le gritaron. Negando con la cabeza, abordó la recta final de su discurso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003