Fareed Zakaria fue, a los 28 años, el director más joven de la revista Foreign Affairs. En 2001, la revista Esquire le eligió como una de las figuras que serán más importantes en el siglo XXI en el terreno de la política internacional. Ahora, a sus 39 años, es columnista y responsable de información internacional en Newsweek. Sus puntos de vista sobre la implantación de la democracia -polémicos, documentados y no siempre políticamente correctos- han quedado reflejados en su libro El futuro de la libertad (Taurus), que acaba de ser editado en España y sobre el que habló ayer en Madrid.
Pregunta. Usted se ha mostrado en contra de una cesión demasiado rápida de poder en Irak por parte de EE UU. ¿Por qué?
Respuesta. Hay dos razones por las que sería un error transmitir poder a los iraquíes ahora mismo. Primero, no tenemos a nadie a quien transferirle el poder, porque hemos creado la fantasía de que existe un Gobierno iraquí al que podemos entregarle el mando. Los 25 miembros de este Consejo nombrados por EE UU no han trabajado juntos en su vida, un tercio son exiliados que nunca han vivido en su país. ¿Esta gente va a gobernar Irak? ¿Cómo, quién se ocupará de la seguridad? La segunda, que tiene relación con el libro, es que para crear una democracia en Irak la secuencia es muy importante. No se puede transferir el poder y luego esperar que el nuevo régimen reforme el sistema. Lo que aprendimos en Bosnia es que, si transfieres el poder demasiado rápido, la gente que llega al poder no tiene interés en que se imponga el Estado de derecho, sino que quiere crear leyes que la mantengan en el poder.
P. Una de las ideas centrales de su libro es: "No necesitamos más democracia, sino menos". ¿Podría explicarla?
R. Lo que estoy diciendo es que en la comprensión de la democracia en el mundo occidental se ha insistido mucho en los aspectos participativos. Es importante, pero es la parte más fácil. Lo más difícil es crear el Estado de derecho, la protección constitucional de las minorías, un sistema de igualdad, de separación entre Iglesia y Estado, crear una sociedad civil; pero muchas de estas cosas son, en cierta medida, antidemocráticas, porque lo que se dice es que no importa lo que quiera la mayoría, no se puede perseguir a la gente basándose en la religión o en sus creencias. Las elecciones en Irak serían muy fáciles de organizar, pero lo que necesitamos es crear un Estado de derecho. Lo que necesitamos en Oriente Próximo es un cierto nivel de democracia, pero también un nivel sustancial de liberalismo.
P. ¿Cree usted que no todos los países están preparados para la democracia?
R. Lo diré de esta forma: la democracia es una forma moderna de gobierno y es muy difícil que funcione en una sociedad en la que lo demás no marcha, donde no haya un mercado, donde las relaciones entre las mujeres y los hombres, entre la religión y el Estado, sean premodernas. Lo que hay que hacer es modernizar cada elemento de la sociedad, el sistema económico, el sistema social, el sistema legal, y en este contexto se modernizará el sistema político para crear una democracia. Si se mira un sistema medieval como Arabia Saudí y se organizan elecciones, no encontrarás una democracia real. Es políticamente muy incorrecto decir esto, pero algunos países no están preparados para la democracia. No es una cuestión cultural, la clave está en la modernización económica y legal.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003