EE UU está procediendo a una discreta, pero importante remodelación de su administración en Irak así como de las fuerzas de seguridad iraquíes. El máximo responsable de la Autoridad Provisional de la Coalición (CPA), Paul Bremer, cuenta ya con dos viceadministradores para ayudarle en las tareas de gobierno del país. Bremer y sus asesores ultiman estos días el nuevo organigrama, en el que España trata de conseguir que una buena parte de sus funcionarios se concentren en las provincias de Qadisiya, Nayaf y Babilonia, donde se hallan desplegadas sus tropas.
Tal es sin duda el objetivo de la "renovación del equipo español en la CPA", a la que se refirió el domingo la ministra española de Exteriores, Ana Palacio. "A la vuelta de Bremer y Slocombe de Washington, se ha visto que se van a producir cambios en la CPA", confirma el teniente general español Luis Feliú, adjunto de Walter Slocombe, el responsable de Defensa y Seguridad Nacional de la CPA. "El embajador Bremer ha nombrado, no sé si a iniciativa suya o por orden del Pentágono, a dos viceadministradores", señala Feliú como cambio más visible. Se trata de Richard H. Jones, hasta ahora embajador en Kuwait, que ha sido designado administrador adjunto y jefe de acción política, y del teniente general retirado Joseph Kellogg, como jefe de operaciones.
El proceso, que aún esta por completar, se ha producido después de que el presidente, George W. Bush, traspasara la responsabilidad del dosier iraquí del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, a la consejera de Seguridad Nacional, Condoleeza Rice. "Lo importante de esto es que han dividido la CPA en dos áreas, una de política y estrategia, y otra de ejecución", explica el general Feliú que no quiere entrar en el trasfondo político de la decisión. Aun así insiste en la importancia de "separar las líneas de dirección política y estrategia de lo que es el control de la ejecución". "Una cosa es la dirección del desarrollo del sector privado, de los asuntos civiles, las comunicaciones estratégicas, la política económica y los asuntos exteriores [que ahora van a coordinarse], para llevar una dirección política y estratégica común; [y otra] las direcciones de petróleo, de ayuda, interior, infraestructura, administración y logística [que competen al] control del presupuesto y de la ejecución", aclara el experto español.
"También es nueva la decisión de aumentar el ICDC", anunció el general Feliú en referencia al Cuerpo de Defensa Civil Iraquí, que describe como "una milicia al estilo de la Guardia Nacional de EE UU". Se trata de una fuerza auxiliar dependiente de la Fuerzas de la Coalición a las que ya han empezado a ayudar en algunos puestos de control, al menos en Bagdad. A diferencia del Ejército que se ha planteado como una organización nacional sin tener en cuenta ni las etnias ni la procedencia, el ICDC va a estar vinculado a las regiones de origen de sus miembros y en él se intenta absorber a las diferencias milicias irregulares como los peshmergas kurdos o la Brigada Báder de los shiís.
"Hasta ahora se estaban formando 18 batallones, uno por provincia, y ahora se va a aumentar al doble, a 36", explica Feliú. "El objetivo, tal como ha anunciado Bremer, es tener para finales del año que viene a 200.000 iraquíes involucrados en misiones de seguridad, incluyendo policía, policía de fronteras, policía de custodia de edificios públicos, ICDC y Ejército". Esta nueva meta, supone un incremento de unos 40.000 efectivos sobre los planes iniciales.
Los detalles de todo este rediseño fueron, sin duda, objeto de la larga conversación que la ministra española de Exteriores mantuvo con Bremer el pasado domingo. La entrevista que, en principio estaba previsto que durara "entre 15 y 25 minutos", según un portavoz del administrador norteamericano, se prolongó durante tres cuartos de hora. A la salida, Palacio dijo que habían hablado "sobre el futuro" y se refirió a la "nueva etapa" que se ha abierto en la reconstrucción de Irak a partir de la Conferencia de Donantes de Madrid. También declaró que había tratado con Bremer "la renovación del equipo español [en la CPA] en esta nueva fase", sin aportar más detalles. El general Feliú, máximo responsable español en la CPA, confirma que se está procediendo a una "reevaluación de las necesidades" y niega tajantemente que en ningún momento se haya procedido a "una evacuación encubierta del personal español en la CPA". Lo que parece claro tras conversar con él es que algunos de los expertos inicialmente enviados en comisión de servicios han aprovechado esta reevaluación para replantearse sus situaciones personales y en algún caso no regresar a Irak. Sin embargo, nadie quiere mencionar nombres, ni áreas en las que se han producido bajas. De los 23 españoles que llegaron a trabajar en la CPA en septiembre, hoy quedan los 14 militares y "al menos" tres o cuatro de los nueve funcionarios civiles.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003