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Los ingleses se quedan sin prensa extranjera para proteger a Carlos

La mayor parte de la prensa extranjera no se ha distribuido en Inglaterra o se ha distribuido muy tarde para impedir la difusión de detalles sobre las acusaciones lanzadas contra el príncipe Carlos por un antiguo criado. Un juez prohibió hace 10 días que se divulguen esos detalles en Inglaterra y Gales, aunque la norma no tiene efecto sobre el territorio de Escocia. Los diarios españoles e italianos han sido los más afectados este fin de semana, aunque ayer fue el francés Le Monde el que fue retirado de la circulación.

El distribuidor City News retrasó el sábado la salida al mercado de diarios como EL PAÍS, Abc, El Mundo, Il Corriere, La Stampa, La Repubblica o Il Giornale. El sábado era imposible encontrarlos y el domingo llegaron con retraso, aunque la situación fue ayer más fluida. Sin embargo, Financial Times, que distribuye más de 3.000 ejemplares de Le Monde, decidió ayer no distribuir este diario francés por consejo de sus abogados. Según el corresponsal del diario, Jean-Pierre Langellier, el distribuidor del diario le informó ayer de su decisión, que atribuyó no tanto a los detalles de la crónica cuanto a la asociación de ideas que podía hacerse entre los nombres contenidos en la crónica y las acusaciones generales del antiguo criado de Carlos.

El príncipe de Gales reflexiona en familia sobre la manera de acabar con los rumores lanzados por un antiguo sirviente sobre él, que afectarían a sus hábitos sexuales. El heredero de la Corona británica se refugió en su residencia privada de Highgrove, en Gloucestershire, nada más llegar el domingo por la noche de un viaje de varios días por Oriente Próximo. El príncipe cenó con su hijo mayor, Guillermo, su compañera sentimental, Camilla Parker-Bowles, y un compacto grupo de amigos y asesores palaciegos.

Reunión palaciega

Carlos se reunió de nuevo ayer por la mañana en su residencia con Guillermo y Camilla y habló por teléfono con la reina. De todas estas conversaciones parece dibujarse una estrategia que se encomienda más al largo plazo y al olvido que a las acciones concretas. "Todo lo que se puede decir se ha dicho ya", sostenía ayer Clarence House, la residencia oficial del príncipe en Londres. Aunque no hay nada absolutamente descartado, el entorno del príncipe parece renunciar tanto a una acción judicial contra el antiguo sirviente como a una alocución del príncipe de Gales a la nación para defender su buen nombre.

El entorno del príncipe confía en que el tiempo y la saturación informativa acaben llevando al olvido unas acusaciones que se consideran desprovistas de fundamento. El nacimiento, el domingo, del primer descendiente del hermano pequeño de Carlos, el príncipe Eduardo, y su mujer Sophie, los condes de Wessex, ha servido al menos para distraer en parte la atención y reducir ligeramente la presión mediática sobre Carlos. La pequeña, octava en la línea de sucesión, nació un mes antes de lo previsto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003