El Japón surgido de los comicios del domingo es muy distinto al del día anterior pese a que el primer ministro, Junichiro Koizumi, quisiera ayer dar un aire de normalidad a la vida política japonesa y afirmara que el día 19 confirmará a todos los ministros de su Gabinete, remodelado hace poco más de un mes. Koizumi no pudo evitar traslucir contrariedad en su primera comparecencia tras unas elecciones que alumbran un sistema de dos grandes partidos, que se alternarán en el poder con el apoyo de otras pequeñas formaciones.
Koizumi informó de que tiene el respaldo de 278 diputados tras sumarse tres independientes al Partido Liberal Democrático (PLD), además de los 34 diputados de Nuevo Komeito y de los cuatro del vapuleado Nuevo Partido Conservador, formaciones con las que ya gobernaba y que le reportaban cuatro escaños más. El PLD ha logrado 240 escaños. La gran fuerza opositora emergente es el Partido Democrático de Japón (PDJ), que encabeza Naoto Kan y que consiguió 177 diputados.
Como el primer ministro, la Bolsa no pareció muy contenta con el resultado de los comicios, que muy posiblemente limitarán la capacidad de acción de Koizumi para llevar a cabo la reconversión que pretende. La jornada se cerró con una bajada superior al 1%. En Japón, los negocios han ido siempre muy ligados a la política y muchos de sus grandes empresarios recibieron con desgana la noticia de que después de casi 50 años de reinado indiscutible del PLD -sólo en 1993 una coalición insostenible de múltiples partidos lo mantuvo fuera del Gobierno nueve meses- tendrán que conformarse con repartirse la tarta con el PDJ.
Por el contrario, la euforia de Kan sólo se contuvo porque había perdido la voz por los excesos de la campaña electoral. Naoto Kan advirtió de que hostigará a Koizumi todo lo que pueda para conseguir relanzar la economía de Japón. Ambos defienden recetas distintas para rescatar al país del estancamiento y la deflación (descenso de precios) que sufre desde principios de la década de los noventa. Japón tiene actualmente 700 billones de yenes de deuda pública. Koizumi quiere privatizar, por ejemplo, las autopistas y el servicio de correos. Kan se opone.
Este resultado electoral -Koizumi estaba convencido de que podría ganar la mayoría absoluta para el PLD- siembra también inquietud por la influencia que puede tener en las elecciones de julio próximo para la Cámara alta. Si los resultados son también negativos, los expertos dicen que Koizumi podría incluso verse abandonado en mitad de su gestión y, como su predecesor, Yoshiro Mori, verse obligado a dimitir.
La política reformista del primer ministro es cuestionada por los caudillos del PLD que, en lugar de austeridad para reducir el déficit fiscal, quieren que se active la máquina de imprimir dinero para levantar los precios. Los aliados de Nuevo Komeito, un partido de corte budista-humanista, tampoco están de acuerdo con los planes de Koizumi.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003