Desde el día siguiente a su inauguración, el pasado 6 de octubre, los usuarios de la nueva radial 2 detectaron un problema: la deficiente señalización. Más de un mes después, y pese a la promesa de la empresa concesionaria de ponerle solución, muchos conductores siguen metiéndose en esta autopista cuando no quieren entrar en ella. La noche del pasado domingo, decenas de vehículos se amotinaron en la llamada área de peaje aeropuerto, después de entrar sin haberlo deseado en la radial. Después de casi dos horas, los conductores accedieron a pagar.
Elia Benítez pasó la jornada del domingo en el Museo de la Ciencia Cosmocaixa, en Alcobendas, junto a su marido y sus dos hijos. Cuando circulaban por la M-40 de regreso a su hogar, en Coslada, a las 20.15 de la tarde, se encontraron metidos de lleno en la radial 2 y sin posibilidad de dar la vuelta. "En cuanto nos dimos cuenta de que nos habíamos equivocado, intentamos salir de la autopista, pero fue imposible antes de llegar al peaje. Allí nos llevamos una gran sorpresa: vimos que, al igual que nosotros, a los que iban delante les había sucedido lo mismo. Y a los de más adelante, y a los otros...", recuerda.
Benítez y su marido decidieron parar en el peaje y protestar por escrito. Sin embargo, las hojas de reclamaciones se habían acabado. Tras ellos, decenas de vehículos se fueron deteniendo, uno tras otro, después de haber cometido la misma equivocación. Algunos -entre veinte y cincuenta según los distintos testimonios de los presentes- decidieron bloquear la entrada al área de peaje, a la espera de que se les permitiese dar la media vuelta y no pagar los 1,5 euros que les costaba el error.
Al igual que Elia Benítez y su marido, los conductores amotinados achacan su despiste a la mala señalización del acceso a la radial desde la M-40. A la altura del kilómetro siete de esta vía, el carril central se convierte en el acceso a la radial 2, lo que provoca las reacciones precipitadas de los conductores, que en muchos casos no pueden evitar entrar en la autopista. "No hay manera de desviarse una vez dentro, es una ratonera", dice Benítez. A esto hay que sumar que la lluvia del pasado domingo dificultaba la visión de los automovilistas, lo que hizo que algunos de ellos, acostumbrados ya a circular por esa zona, equivocasen su rumbo.
Entre los conductores rebeldes se encontraba también Mariano de Vargas, que regresaba desde Burgos con su esposa y dos hijos. De Vargas también exigió la hoja de reclamación y se encontró con la misma respuesta que los demás por parte de los empleados del peaje: "Lo primero que hicieron fue enseñarnos unas fotografías para demostrarnos que no está mal señalizado. Pero si tienen ya las fotos preparadas, supongo que es algo que no nos pasa sólo a unos pocos".
Los automovilistas que bloquearon el área de peaje exigieron a la empresa concesionaria, Henarsa, que se les permitiese pasar por los pivotes de separación entre los carriles de distinto sentido para poder volver sobre sus pasos. Sin embargo, en el peaje se les comunicó que la señalización es responsabilidad del Ministerio de Fomento, por lo que no podían dar media vuelta. Este periódico intentó sin éxito hasta última hora de ayer recabar la versión de la empresa concesionaria, una unión temporal de empresas formada, entre otras, por las constructoras Dragados y Necso.
El pasado 8 de octubre, dos días después de la inauguración de la vía, fuentes de la empresa declararon lo siguiente: "Algunos conductores no se fijaron en la señalización y se metieron directamente por la autopista. De hecho, muchos siguieron a los que les precedían y se encontraron con el peaje", y se comprometieron a solucionarlo.
Discusión acalorada
Tras cerca de una hora de protestas, se personó en el lugar una patrulla de la Guardia Civil, que mantuvo una acalorada discusión con los automovilistas, en la que les conminó a abonar el importe del peaje, según los presentes. Fuentes del instituto armado declararon que su presencia únicamente se limitó a mantener el orden público y hacer cumplir la ley.
Con el transcurso de los minutos, algunos de los amotinados desistieron en su empeño y accedieron a pagar el euro y medio -"una cantidad pequeña, pero simbólica", según De Vargas-, para después tomar la primera salida de la autopista. Por fin, sobre las 22.15 los últimos conductores depusieron su actitud y pagaron el importe.
Mari Carmen Villar, que también participó, cuenta que los propios trabajadores de Henarsa les confesaron que lo sucedido es algo habitual en ese tramo de la radial 2, comprendido entre la M-40 y la M-50, a la altura del aeropuerto de Barajas. Sin embargo, el domingo "la gente no tiene las prisas de los días laborables y hay más tiempo para plantarse", dice Villar.
La radial 2 es la primera autopista de peaje inaugurada en la Comunidad. Costó 450 millones de euros y nació para absorber hasta el 30% de los 100.000 vehículos que diariamente utilizan la N-II para entrar o salir de la capital.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003