¿Ronca usted en el cine? ¿Nunca encuentra el billete en el autobús cuando llega el revisor? ¿Quiere cortarse las uñas sin tener que agacharse? El profesor Franz de Copenhague tiene la solución a todos los problemas: una colección de inventos delirantes para hacernos la vida más fácil dentro de los límites de lo absurdo.
El centro comercial Gran Vía de Hortaleza expone hasta el próximo día 23 Los inventos del TBO, una muestra que reúne 22 reproducciones a escala natural de los inventos del personaje del profesor Franz de Copenhague, ese inventor chiflado que llenó durante más de 25 años las páginas del histórico TBO y provocó las risas de miles de lectores. En la publicación, los inventos pasaron por los lápices de los dibujantes Ramón Sabatés, Nit, Benejam, Tínez o Tur, la mayoría de ellos con estudios de ingeniería.
Un aparato evita la caída del 'moquillo' en invierno sin tener que sacar las manos del abrigo
Franz de Copenhague fue dibujado con una cabeza grande y vestido como se supone que tienen que vestir los inventores: con gafas redondas, bata blanca y con el gesto serio. Y el imaginario científico consiguió pasar a los anales de la historia con la expresión "eso es un invento del tebeo", que se ha quedado como sinónimo de que algo es inútil.
Las locuras del profesor Franz se pueden visitar ahora en la exposición de Hortaleza reproducidas en cartón y madera, entre otros materiales. "Somos una empresa formada por un grupo de amigos. La idea surgió porque queríamos comprobar si era posible pasar a tres dimensiones los dibujos de los objetos", explica Fernando Andrés, uno de los responsables de la exposición.
Uno de los inventos es un artilugio para evitar "los ronquidos en el cine". El invento está formado por un embudo "colector del aire de la respiración" que se ata a la cara del individuo. Éste, al roncar, eleva un mazo colocado sobre su cabeza. "El durmiente recibe unos cuantos mazazos en la cabeza y se despierta", explica el cartel reproducido al lado del artilugio. Otro aparato sirve "para evitar que las gallinas pierdan los huevos" gracias a una red que tapa la mitad del cuerpo de la gallina. Otro intenta evitar la caída del moquillo en el invierno con un algodón puesto en la nariz y que se mueve a través de una cuerda que el individuo toca "sin tener que sacar las manos a través del gabán".
Los inventos del TBO tenían tanto éxito entre sus lectores que alguno intentó, incluso, ponerlos en práctica. "De pequeño, una vez hice un artilugio para pasar las páginas de un libro y otra un coche con cucharillas de plástico y un pequeño ala delta arriba para ver si conseguía hacerlo volar", explicó David Griego, de 29 años. Otro titular llama la atención del lector incitándole a comprar "un aparato sumamente práctico para el fumador de cigarros puros en las localidades donde existe alumbrado por gas". El aparato está en la exposición y consiste en un palo alargado para poder alcanzar las farolas y encender con él el puro.
También hay un "abrazadera-bracete" en forma de cinturón con un brazo falso para que las mujeres puedan agarrarse de sus maridos sin que éstos estén incómodos. Otra idea consiste en una pinza porta-billetes que tiene que colgarse de la nariz. "Imprescindible en todos cuantos sitios haya de exhibirse el billete sin que el poseedor haya de molestarse buscándolo".
"Los inventos pequeños como la pinza o la abrazadera funcionan. Los más grandes, como la prensa para cascar nueces, se han reproducido con madera pintada para que parezca que son de metal", explican los responsables de la muestra.
La exposición de Hortaleza ha atraído a un buen número de curiosos y nostálgicos de los dibujos. "Yo compraba los números de TBO con regularidad, creo que incluso me queda alguno en el pueblo. A mi hijo le compré hace unos años una recopilación que sacaron", explicó Jesús López, de 45 años. Otra pareja de mediana edad no salía de su asombro: "Están muy bien hechos, parece mentira que hayan conseguido hacer estas reproducciones".
Los más jóvenes, en cambio, no conocían los dibujos. "No suelo leer muchos cómics, pero éstos, desde luego, no los había visto en la vida", comentó Daniel, de 19 años, flequillo tapándole media cara, y sin dejar de mandar mensajes a través de su teléfono móvil.
Los inventos del TBO. Centro comercial Gran Vía de Hortaleza. Hasta el 23 de noviembre. Entrada gratuita. De 10.00 a 22.00 horas. Gran Vía de Hortaleza, s/n.
Los melones cuadrados
El personaje de Franz de Copenhague tenía ideas para todo. No había ningún problema que se le resistiera. Los responsables de la exposición hicieron más de mil planchas impresas con el texto de otros tantos inventos. Al final, seleccionaron 22.
Hay para todos los gustos. Por ejemplo, el ventimultiplex es un ventilador que puede usarse como batidora; cortador de embutidos - "capaz de reducir a finas lonchas cien salchichones"-; el secador de ropa, y el desempolvador de zapatos. Luego están los melones cuadrados. "Un melón redondo es de lo más difícil de llevar, sobre todo si uno va cargado con otras cosas", explica el profesor Franz desde las páginas de TBO. En cambio, el melón cuadrado "se puede envolver, es más cómodo de llevar y, si se cae, no hay peligro de que salga rodando".
También hay un cortador de uñas de los pies en forma de sofá, y muy cómodo, porque evita que el individuo tenga que agacharse para realizar la tarea. Otro invento consiste en "un soporte para la gorra de los empleados que quieren ir descubiertos y cuyo uniforme sea de uso obligatorio". El soporte sube y baja la gorra con un sistema que va en la espalda.
Los dentistas tampoco se libran. El equipo dental TBO consta de 15 dentaduras que se quitan y se ponen según el momento. Hay dentadura con "sierra para el turrón de Alicante", otra "para cascar nueces" o "con mordaza para hojalatero".
Con tanta locura, los responsables de la muestra quieren "volver la vista atrás a un mundo en el cual las únicas armas son el talento y la maestría y en el que los medios materiales son el papel y la plumilla".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003