Las mujeres que cumplen condena en las prisiones vascas viven en peores condiciones que los hombres. El sociólogo César Manzanos y la abogada Juana Balmaseda así lo atestiguan en el libro Situación de las mujeres en las cárceles del País Vasco, presentado ayer por el consejero de Justicia, Joseba Azkarraga, y promovido por la comisión de mujeres del Colegio de Abogados de Vizcaya.
Los dos autores del libro han estudiado la situación de las 78 mujeres internas en la comunidad (64 en Nanclares de Oca y 14 en Martutene), lo que representa un 6,3% de la población reclusa vasca, un total de 1.139 personas. En realidad, según los cálculos de César Manzanos, "más del 90% de las presas vascas cumplen condena fuera, no sólo las detenidas por delitos de terrorismo". También es motivo de traslado el tener un hijo menor de tres años a su cargo o estar embarazada. Las cárceles vascas carecen de unidades para madres, por lo que éstas ingresan en prisiones de Madrid.
Los autores del estudio dibujaron un panorama tercermundista de la situación de las reclusas, así como su "discriminación, abandono y olvido". Una de cada cuatro procede del extranjero y una de cada cinco es de etnia gitana. La mayoría ingresó por problemas relacionados con el tráfico (70%) o el consumo de droga (25%), aunque las mujeres tienen un menor índice de reincidencia que los hombres. La estancia media en prisión es de seis años. Las reclusas valoran mejor las condiciones de Martutene que las de Nanclares.
Intentos de suicidio
El informe asegura que "más del 80% de las presas presenta graves problemas de salud" y que en Nanclares se han producido rebrotes de tuberculosis. Alerta además sobre "la insuficiente salubridad" y los "desequilibrios psíquicos" que afectan a la mayoría: "una de cada cuatro ha intentado suicidarse", incide el estudio.
César Manzanos, profesor de la UPV, ilustró los datos con ejemplos concretos: "Existe mucha suciedad y la limpieza es tarea exclusiva de las presas. Insectos, parásitos y ratas en ocasiones también hacen aparición. Se fumiga cada 45 días, pero es insuficiente. Algunas deben dormir con la fregona metida en el inodoro para que no salgan las ratas. Las celdas, legalmente, deberían ser individuales. Sin embargo, las comparten dos personas. En cuanto a la comida, ellas consideran que a veces está podrida... Es una situación poco halagüeña, pero real". Ante esta situación, Manzanos y Balmaseda han planteado propuestas para mejorar las condiciones. Creen especialmente urgente una unidad para madres, otra de psiquiatría y una enfermería especializada.
El consejero Joseba Azkarraga aprovechó la ocasión para reclamar de nuevo las competencias en materia de prisiones y denunciar la "desidia y obstrucción" del Gobierno central.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003