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GUIÑOS

Foto y vídeo en el Guggenheim

La muestra sobre fotografía y vídeo contemporáneo que se exhibe en el museo Guggenheim resulta verdaderamente espectacular. Se titula Imágenes en movimiento y son obras de la colección permanente de la institución. Si bien algunas de ellas se conocían en Bilbao de una exposición anterior, ahora, dentro del conjunto de esta macro exhibición que ocupa varias salas de distintos pisos, brillan si cabe con mayor intensidad.

Son trabajos de cincuenta autores de prestigio internacional que tratan, con extrema sensibilidad y estilos diferentes, temas de la más variada naturaleza. No obstante, puede encontrarse un denominador común en la fantasía y la originalidad que despliegan. Además, conscientes de que el mundo se mueve entre imágenes construidas por las más disparatadas tecnologías, sus creadores no tienen prejuicio en recurrir a la herramienta más sofisticada o, porqué no, más elemental. Para ellos lo importante es plasmar una idea, un relato, dejando atrás convenciones del pasado, y poner en movimiento la imagen, sea cinética o estática, a la búsqueda de nuevas singladuras, sin más límites que la absoluta libertad creativa.

Este es realmente el sentido que adquiere una muestra de la que mencionaremos tres autores de distintos continentes, donde cabe lo dramático y lo histriónico, la ternura y la rudeza, lo onírico y lo palpable. Mariko Mori (Tokio, 1967) trabaja desde la fantasía construyendo, en formato de mural, escenas donde combina parámetros estilísticos del arte oriental con escenas de carácter futurista, personajes de ciencia ficción y autorretratos. En Entropía de amor, una realización de 1996, el escenario principal es un campo árido, casi lunar, repleto de generadores de electricidad eólica. Superpuesto al misma, en el centro, aparece una gran burbuja que flota a modo de nave espacial, dentro de la cual se encuentra una imagen de diosa oriental con el rostro de la autora. Una visión del futuro enloquecedor que nos acecha, donde se mezcla una mística legendaria con la tecnología más desarrollada.

Nan Goldin (Washington D.C., 1953) se desenvuelve próxima a la tradición de la fotografía documental. Pero lejos de ocuparse de la historia de los otros, relata su propia vida entre amigos, amantes y conocidos; un círculo de relaciones que la propia artista califica de Familia recreada, en situaciones próximas al límite de lo socialmente permitido. Finalmente, Jörg Sasse (Düsseldorf, 1962) manipula digitalmente imágenes que le proporcionan aficionados. Cambia formatos, elimina detalles de la composición o altera los colores. Así, en la foto de noria que parece girar por encima de un muro añadió el movimiento que no existía en el original.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003