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Entrevista:ESPIDO FREIRE | Escritora

"La historia es el punto de encuentro de lectores y escritores"

Cuando hace cuatro años Espido Freire, aún una escritora novel, publicó Donde siempre es octubre, ya anunció que era la primera parte de una trilogía. Ahora llega la segunda entrega, Nos espera la noche (Alfaguara), un universo imaginario cargado de símbolos en el que se cruzan las historias y los personajes.

Pregunta. Ha publicado 11 libros en cinco años, y antes de cumplir los 30. ¿Cómo consigue ser tan prolífica?

Respuesta. Primero porque cuando comencé a publicar ya tenía obra preparada. Por otro lado, yo tengo la suerte de dedicarme sólo a esto, a escribir. Y a poco que trabajes ves resultados, y soy bastante constante y con distintos focos de interés.

P. ¿Por que elige mundos imaginarios?

R. Por cierta facilidad para abstraerme. La intención es que el lector dibuje su propio espacio-tiempo, que tenga que involucrarse al imaginarse a los personajes, que se invente la realidad en la que son posibles. Yo concibo la literatura como un diálogo inacabado, en el que lo importante no es el lector sino la historia. La historia es el punto medio de encuentro entre lectores y escritores.

P. ¿Y qué papel juegan los símbolos que tanto utiliza?

R. David Lynch utiliza el mismo sistema en el cine, pero es más puñetero y desconcierta mucho más. Lo que hace es distorsionar el tiempo e insertar elementos a los que el espectador puede dar un sentido. No es sólo el símbolo que incorpora el autor sino la carga de significado que el lector le añade. Los símbolos explican elementos que la razón no ha descubierto.

P. Ha publicado además de novela, poesía, libros de cuentos y juveniles y dos ensayos, sobre el amor y los trastornos alimentarios. He leído que prepara otro sobre literatura romántica inglesa. ¿Comienza con temas académicos?

R. No, es un ensayo divulgativo. Se trata de acercar al publico una serie de novelas y una serie de autoras, porque son sobre todo mujeres, que se conocen a través del cine, por ejemplo Jane Austen o las hermanas Brönte, pero no son muy populares en España. Como lectora me encantan, aunque mi visión de la literatura no es esa.

P. He leído que también se interesa por el teatro.

R. Llevo tiempo estudiando cosas de teatro y guiones, pero no estoy preparada. No es el momento del teatro. Estoy trabajando con marionetas, para acercarme a la escenografía, a lo tridimensional, para estructurar personajes a través de diálogos, que es lo que me resulta más difícil del teatro. La compañía Títeres Todavía llevó a un espectáculo el libro Cuentos malvados, y una vez que te coge la magia de los títeres es imparable.

P. ¿Y la poesía?

R. Tengo que trabajar más la poesía porque creo que tengo el lenguaje y la vocación, pero tengo que mejorar el ritmo. Me faltan cosas por contar, trascender, ir hacia la experiencia poética. Yo noto mis propias carencias, veo en qué flaqueo; es como cuando tienes goteras y vas colocando cubos debajo.

P. ¿No le avergüenza reconocer públicamente sus fallos?

R. Si no lo hiciera me pasaría de arrogante. Cuento con otra ventaja: no he cumplido los 30 años todavía. Imagínate el tiempo que me queda para equivocarme, para rectificar, para estancarme en los errores.

P. ¿Hay un antes y después del premio Planeta?

R. Sí y no. Cambió la dimensión pública, pero creo que soy sincera si digo que en el plano íntimo no ha habido mucho cambio. El dinero lo invertí en una casa, y no me permitió pagarla entera. El cambio mediático tiene la contrapartida de que eres la chica Planeta de por vida.

PERFIL

La carrera literaria de la llodiana Espido Freire (1974) comenzó en 1998 con la publicación de 'Irlanda', aunque ella recuerda haber inventado historias y escribir desde siempre. Licenciada en Filología Inglesa en la Universidad de Deusto, decidió prescindir de su nombre de pila y firmar con sus dos apellidos para ganar originalidad y evitar confusiones con otras escritoras. En 1999, ganó el premio Planeta con la novela 'Melocotones helados'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003

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