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La mayoría de la UE apoya una sola candidatura para el reactor de fusión nuclear

La tesis española de presentar a nivel internacional las dos candidaturas europeas para albergar el reactor de fusión nuclear ITER -la de Vandellós (España) y Cadarache (Francia)- parece definitivamente derrotada. En un debate informal mantenido ayer en el almuerzo entre los 15 ministros de Investigación de la UE y los 10 candidatos, más de 20 se mostraron partidarios de optar el próximo día 27 por una sola candidatura europea. Así lo aseguró la ministra francesa de Investigación, Claudie Haigneré, y su homólogo español, Juan Costa, no lo desmintió.

España siempre ha mantenido que debe ser el consorcio internacional del proyecto ITER (EEUU, la UE, Japón, Canadá, Corea del Sur, Rusia y China) el que elija entre las cuatro candidaturas existentes (Clarington, en Canadá; Rokkasho, en Japón, y las dos europeas): España podría contar con el decidido apoyo de la Administración de Bush.

Francia y la CE prefieren llegar a las negociaciones descartando previamente una candidatura, para reforzar la posición europea y porque así lo exigen los socios internacionales. Costa niega la mayor: dice que ningún socio ha pedido tal cosa e insiste en la fuerza de la doble candidatura, aunque, al igual de Haigneré, se manifiesta abierto a acatar la decisión de la mayoría.

Los servicios jurídicos del Gobierno francés aseguran que podría ser suficiente una mayoría simple para decidir, lo que se debería hacer por votación en último extremo en el Consejo de Competitividad de la UE del próximo 27 de noviembre, si antes no hay acuerdo franco-español.

Sin acuerdo

Tal acuerdo se presenta complejo a tenor de los pocos avances bilaterales. Tanto Costa como Haigneré reconocieron el nulo resultado de la cena mantenida el domingo en Bruselas con la participación de la ministra de Italia, que preside la Unión, Letizia Moratti, y el comisario de Investigación, Philippe Busquin. La situación ha movido a Moratti a proponer lo que en terminología comunitaria se llama el confesionario, con reuniones separadas con cada país, incluidos los dos implicados, para intentar desbloquear un asunto en el que España tiene el máximo interés y en el que Francia confía de forma creciente. Ninguno de ambos quiere hablar ni de retirar su candidatura ni, por tanto, de negociar compensaciones.

El ITER supondrá una inversión de 10.300 millones de euros y generará 3.000 empleos directos de altísimo nivel durante un mínimo de 35 años, ya que se prevé una fase de construcción de 10 años, 20 de explotación y 5 de desmantelamiento. Se confía en que la fusión nuclear que se ensayará en este reactor sea en el futuro una nueva fuente de energía sostenible, potencialmente ilimitada y sin emisiones de gases de efecto invernadero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003