El proteccionismo de la legislación sobre oficinas de farmacia impide la competencia y dificulta que se controle el gasto público en medicamentos (que está creciendo este año cerca del 11%), según un dictamen elaborado por el economista Enrique Costas Lombardía por encargo del Instituto de Defensa de la Competencia y la Liberalización de la Farmacia (Indecof), una asociación de consumidores y farmacéuticos que no han conseguido abrir una botica propia.
Según Costas, que fue vicepresidente de la llamada Comisión Abril, encargada de elaborar la actual reglamentación del medicamento, la regulación oculta la "profunda crisis" de la profesión, que se limita en la mayoría de los casos a tareas "comerciales" (almacenar y vender productos fabricados por la industria), de escaso "contenido científico".
Otros puntos de su estudio se exponen a continuación.
- Monopolio y exclusiva. La apertura de nuevas farmacias está regulada por licencias exclusivas que hacen de la farmacia un "monopolio de venta de remedios fabricados y envasados por otros". Ello impide la libertad de apertura, que podría "instaurar las condiciones de competencia", afirma Costas.
- Precios máximos. Las ventajas de las oficinas de farmacia las eximen de competir mediante políticas de precios. "Se argumenta a menudo que los márgenes de las farmacias están regulados legalmente. Sin embargo, la Ley del Medicamento se refiere a precios máximos y no prohíbe descuentos" por parte de los minoristas a los clientes, explica el autor del dictamen.
- Inversión garantizada. La existencia de un complejo mecanismo para conceder licencias de farmacia impide que se abran otras nuevas. Además, su valor de traspaso es "alto y creciente", y se calcula en función de su facturación anual corregido por factores como la renta de la comunidad autónoma o la proporción de mayores que atiende. Ello representa un valor medio de 900.000 euros por farmacia.
- Limitaciones a la propiedad. La ley establece que "sólo los farmacéuticos podrán ser propietarios y titulares de las oficinas de farmacia abiertas al público". Con ello se impide que grupos inversores puedan poseer negocios de este tipo. "Es como si sólo los marinos pudieran tener navieras", explica Costas.
- Atención profesional. Todos estos privilegios no se corresponden con una atención adecuada, indica Costas. De acuerdo con una encuesta realizada por Indecof en junio de este año en 11 comunidades autónomas y la mayor parte de capitales de provincia, en el 20% de los establecimientos (unas 4.000 de las 20.000 farmacias que hay en España) la atención no la prestaba el titular, sino un mancebo o un familiar del propietario.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003