La Conferencia Episcopal de Francia declaró ayer su oposición a una ley que prohíba los signos religiosos, una medida estudiada por el Gobierno francés en respuesta a la crisis abierta por el uso del velo islámico entre alumnas de instituto. Los obispos argumentan que la ley sería una "regresión de la libertad de religión". "El miedo al desbordamiento de ciertas formas de expresión islámicas o sectarias amenaza con traducirse en una desconfianza hacia toda expresión religiosa", dijo el presidente de la Conferencia, Jean-Pierre Ricard.
Al afirmar el mes pasado que "el laicismo no es negociable", el presidente francés, Jacques Chirac, no descartó una ley para hacerlo respetar. "No se puede aceptar que algunos se escuden en una concepción descarriada de la libertad religiosa para desafiar las leyes de la República o para poner en entredicho acervos fundamentales de una sociedad moderna, como la igualdad de los sexos y la dignidad de la mujer", declaró Chirac.
El primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, ha indicado que "como último recurso" se podría recurrir a una ley pero, consciente de las divisiones, ha dejado clara su preferencia por un consenso.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003