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OPINIÓN DEL LECTOR

Mujeres y derechos constitucionales

A lo largo de la historia, y especialmente bajo regímenes dictatoriales como el franquista, la falta de libertad de las mujeres ha sido reconocida como un bien moral. En los últimos veinticinco años, la Constitución española y otros cambios legislativos nos han permitido encajar nuestras libertades de un modo formal y hasta se ha avanzado en cuestiones impensables -medios anticonceptivos-. Sin embargo, son tantas las tareas pendientes -la violencia contra las mujeres, el desempleo-.

Tenemos verdadero trabajo y lucha por delante. Queremos ser subversivas ante lo injusto y cambiar en lo que sea necesario la Constitución para que nos sirva mejor, nos sea más útil a los ciudadanos.

Por ello denunciamos el lenguaje sexista de su articulado -art.14 y 57- que invisibiliza a las mujeres, porque las palabras están cargadas de poder y la Carta Magna se refiere exclusivamente al español. Y denunciamos, asimismo, el anacronismo sálico previsto para la Corona.

Pero sobre todo denunciamos las injusticias no paliadas o permitidas por un sistema injusto lleno de poder, que no siente los principios constitucionales de justicia e igualdad, y que permanece dichoso frente a la exclusión social de muchas personas dentro y fuera de nuestro territorio, frente a la hipócrita declaración de estado aconfesional, frente a la discriminación institucional de las parejas homosexuales, frente a la falta de consideración de los nuevos modelos familiares y frente al poder patriarcal que minimiza a la mujer.

No podemos cerrar los ojos y aplaudir sumisamente, nuestra ideología lo impide. Nos conmueve ver como los más débiles continúan sin fuerza y sin voz que remueva el sentido social y la justicia oficial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2003