Celebración del XXV aniversario de la Constitución y no dejo de preguntarme: ¿de verdad tenemos que celebrarlo con tanto entusiasmo?. Cuando un partido domina los cuatro poderes, como en los tiempos de Franco. Cuando se vuelve a modificar cosas tan serias como el código penal mediante cuasi decreto-ley, como en los tiempos de Franco. Cuando se reproducen continuos desprecios a las Comunidades Autónomas, aplastadas durante la dictadura franquista. Cuando el nivel de corrupción institucional alcanza cotas cada vez mayores, como en pleno periodo franquista. Cuando volvemos a estar entregados al poder norteamericano, como en plena dictadura. Cuando se considera al adversario político como un ser despreciable, como el permanente contubernio judeo-masónico-marxista que tanto le gustaba a Franco. Cuando somos ninguneados por Europa al igual que en la etapa franquista. Cuando, en definitiva, nos encontramos en pleno periodo de recesión democrática ¿tenemos que celebrar algo? Sinceramente, el único grito que surge de mis entrañas es el de ¡España va mal!
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2003