En el largo puente de la semana pasada, hubo 73 muertos y un elevado número de heridos en las carreteras españolas. La noticia se repite, con unos guarismos u otros, pero siempre con el dramatismo que significa anunciar pérdidas de vidas todos los lunes como el que oye llover. La sociedad parece no tomar conciencia de este drama y acepta como irremediable que nuestras carreteras se vayan llenado de manojos de flores secas, de coronas y lazos morados de muerte. Tenemos las fiestas de Navidad a la vuelta de la esquina y sabe Dios cuantas personas no podrán celebrar la entrada del año.
Desconozco qué soluciones hay, pero algo hay que hacer. Vivo en una de las zonas más colapsadas de tráfico de toda España, en la Costa del Sol, y llevamos años pidiendo vías alternativas a las existentes. Ya es lamentable que en pleno siglo XXI, en el fin de semana pasado, casi hubo que utilizar lanchas neumáticas para llegar al aeropuerto de Málaga o que las zonas de San Pedro Alcántara, Estepona, Marbella y desde Torremolinos a Málaga, alcanzaran tal saturación las carreteras de la Costa del Sol que los sufridos turistas que llegaron estuvieran a punto de úlcera.
La hiperronda de Málaga, tanta veces pedida, sigue en el limbo donde el PP parece mover aquellas cosas que no le interesan. Álvarez Cascos no sabe, no contesta. No hay dineros en aras del plan de estabilidad. Desde hace años se vienen denunciando la pervivencia de más de medio centenar de puntos negros (de muerte) en nuestra red nacional de carreteras. Lo que importa es el plan de estabilidad. Y, además, a Cascos sólo parece preocuparle que nadie entre en su huerto particular y así cuando el presidente andaluz presentó el proyecto para unir todos los municipios de la Costa del Sol por tren, le dijo a Chaves que eso es competencia del Estado. Vamos, como el perro del hortelano.
No vale escudarse en argumentos de esta índole para retrasar soluciones a unas de las carreteras más transitadas de España y de tan elevado número de accidentes. Hay que pensar y actuar con visión de futuro. Los estudios dicen que utilizarán al año esta vía nada menos que 30 millones de personas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2003