No quiso decir nada. Ni sí, ni no. En realidad, atajó las preguntas. Pero Jordi Pujol, presidente de la Generalitat en funciones, se perfila como el candidato a presidir la fundación que suceda al Fòrum 2004. La fundación, cuyos estatutos están todavía pendientes de aprobación, tendrá, entre otros cometidos, el control de futuras ediciones del Fòrum para mantener el mismo espíritu del acontecimiento que se celebrará el año próximo en Barcelona. La Fundació Fòrum, al igual que hace el Comité Olímpico Internacional (COI), será la encargada de designar las sedes de las ciudades organizadoras del encuentro.
Pese a que la fundación no está constituida como tal -seguramente se creará durante el evento, precisaron fuentes del Fòrum-, ya se han empezado a barajar nombres de posibles presidentes. Tanto los organizadores del acontecimiento como las tres administraciones -Gobierno central, Generalitat y Ayuntamento- consideran que la "personalidad" de Jordi Pujol puede ser la idónea como embajador del Fòrum en el mundo.
Y el entusiasmo con el que ayer se refirió el propio Pujol al Fòrum en una visita a las obras del recinto del Besòs abonaba esa tesis. La de ayer fue la última visita de Pujol como presidente de la Generalitat. Durante cerca de una hora, recorrió buena parte de los escenarios que acogerán el Fòrum y escuchó las explicaciones del alcalde de Barcelona, Joan Clos, sobre las obras.
Al término de la visita, Pujol se mostró entusiasmado tanto por el estado de las obras como por lo que puede significar el evento: "He querido ver in situ el estado de las obras porque será una de las últimas cosas que haga como presidente". Se refirió al "firme apoyo y compromiso" de la Generalitat hacia el Fòrum. "Apoyo", añadió, "que hay que dar a las iniciativas que pueden suponer un avance importante para Barcelona y Cataluña. Porque se necesitan retos grandes que movilicen a todos".Pujol destacó que proyectos y transformaciones urbanas como la que supone el Fòrum "deben orgullecer y elevar la autoestima a todos los barceloneses y catalanes". Clos agradeció el apoyo "sincero" de Pujol al acontecimiento, "incluso en los momentos más difíciles".
El de ayer fue un día de relevos en el Fòrum. Por un lado se formalizó la salida de Mariano Zabía como vicepresidente del en representación del Gobierno central. Zabía fue combrado consejero en la recién constituida Comunidad de Madrid. Será Josep Piqué, presidente del Partido Popular de Cataluña, quien asuma esa responsabilidad. Fuentes del Partido Popular puntualizaron que el nombramiento de Piqué como vicepresidente del Fòrum confirma la decisión del PP de que sea la máxima representación del partido a todos los niveles.
Pero el de Piqué no será el único cambio en los órganos de decisión del Fòrum, puesto que la futura composición del Gobierno catalán también tendrá sus efectos. Saldrán Carles Duarte, vicepresidente en representación de la Generalitat, y los dos miembros del Consejo de Administración Josep Maria Pelegrí y Jordi Vilajoana, consejeros de Gobernación y de Cultura, respectivamente. De manera informal, ayer alguno de ellos se despidió de los otros consejeros.
Hasta ahora, el color político de las tres administraciones que forman parte del consorcio del Fòrum era distinto: el PP por el Gobierno central, CiU por el catalán y el PSC, junto con ERC e ICV, en representación de la ciudad. Y tras la formación del nuevo Gobierno catalán, la coalición de izquierdas supondrá dos tercios. "No hay que buscar más efectos. Tal vez se gane en una mayor coordinación entre la Generalitat y el Ayuntamiento. Pero el Fòrum está ya diseñado, ha sido un proyecto delicado que se ha hecho con el consenso de todos y no se va a alterar", vino a decir Clos. En parecidos términos se expresaban ayer los responsables del Fòrum: "Prácticamente está ya todo cerrado".
Y a esa mejor sintonía entre los dos lados de la plaza de Sant Jaume se volvió a referir el alcalde más tarde: "Es una inmensa alegría que un Gobierno tripartito de izquierdas lo presida Pasqual Maragall". A renglón seguido, Clos mostró su confianza en que ahora se podrán abordar asuntos muy importantes para la ciudad, como el desarrollo de la Carta Municipal, la constitución efectiva del consorcio entre ambas administraciones y la recuperación de la autoridad metropolitana. Según el alcalde, el nuevo Gobierno catalán favorecerá la "recuperación de una verdadera autoridad metropolitana", del estilo de la desaparecida Corporación Metropolitana de Barcelona (CMB), institución gobernada en su época por el PSC que agrupaba a los ayuntamientos de esta área y disuelta por el Gobierno de CiU en 1987. A juicio de Clos, la llegada al Ejecutivo catalán de las fuerzas de izquierda "invertirá la incomprensión de la Generalitat" hacia esa idea. Esas son las prioridades, pero el Ayuntamiento espera que muchos otros proyectos o políticas se desencallen. Otro efecto, en opinión de Clos, será una mayor capacidad para "hacer prevalecer" ante el Gobierno central las posiciones que defienda el Ayuntamiento de Barcelona, "ya que el consistorio y la Generalitat se presentarán mucho más cohesionados y con una postura más fuerte".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2003