"Las literaturas poscoloniales francófonas, anglófonas, lusófonas o hispanófilas cuestionan la invención de África y del Caribe por Occidente, son literaturas que revisan los estereotipos de Occidente sobre otras partes del mundo, que cuestionan la historia triunfalista de Occidente, una historia impuesta a otras culturas", afirma Landry-Wilfrid Miampika. Es uno de los participantes en Translit'03, unas jornadas literarias que se celebran en el CCCB y en las que intervienen autores de Cabo Verde, Camerún, Malí, Nigeria, Trinidad, Islas Mauricio o Haití.
"Un libro pasa por centenares de manos. Hay en África hambre de leer y aprender"
"Europa sigue siendo el lugar de publicación y difusión de las literaturas africanas"
Parece una locura buscar rasgos comunes en las literaturas de países tan diversos como Nigeria, Costa de Marfil, Yibuti, Isla Mauricio, Uganda, Costa de Marfil, Haití, Nigeria o Angola. Pero los hay. Tienen en temáticas recurrentes: "La historia padecida mediante la esclavitud transatlántica, la colonización europea, la tensión entre tradición y modernidad, el cuestionamiento crítico de las independencias, la relación angustiosa con las lenguas europeas y la inmersión en la globalización". Lo explica Landry-Wilfrid Miampika (Congo-Brazaville, 1966), que hoy aborda en una mesa redonda el tema de escribir y crear en África. Miampika es doctor en Filología Hispánica y profesor de Filología Francesa en la Universidad de Alcalá de Henares. Es especialista en literatura comparada (africana-caribeña-latinoamericana).
Miampika, autor de la antología Voces africanas (Verbum), habla de las "desconocidas literaturas en lenguas locales" africanas. "Es cierto que las lenguas europeas constituyen verdaderas lenguas de creación", pero admite que estos idiomas dificultan "las relaciones que tenían que ser naturales entre el escritor africano y su público. Frente a este problema, la pregunta no es: ¿por qué los escritores africanos o caribeños escriben en lenguas europeas? Sino: ¿qué uso hacen de dichas lenguas? Leyendo a los escritores africanos contemporáneos, se puede constatar que hay un uso creativo, revulsivo, transgresor de las lenguas europeas heredadas, sea el francés, el inglés, el portugués o el castellano".
Cita a algunos autores. "El nigeriano Ken Saro Wiwa, el marfileño Ahmadou Kourouma [fallecido; más información en página 49] el congoleño Sony Labou Tansi son ejemplos muy creativos de la asunción de las lenguas europeas, ya que las marcan con el sello de sus respectivas lenguas nativas. Con sus juegos formales y transgresiones lingüísticas, convierten sus historias en un espacio híbrido de recursos de las tradiciones orales y de los logros de la modernidad estética occidental. En resumen, reinventan las lenguas europeas haciendo un uso impertinente y no convencional de ellas".
Defiende apasionadamente Miampika las literaturas poscoloniales emergentes. "Como Europa ha negado a estos países como productores de historia, estas literaturas acompañan a la historia y cristalizan inéditos espacios de convivencia humana, cultural e histórica y aparecen subversivos y creativos espacios de negociación para otras relaciones culturales, literarias e imaginarias, identitarias entre Occidente y el mundo poscolonial".
Europa prepotente, pero necesaria aún. "La edición en muchos países del África es una institución precaria y aún por consolidar", dice Miampika. "Europa sigue siendo un espacio de irradiación de las literaturas poscoloniales y de difusión y de reconocimiento internacional de los escritores africanos".
Pero ese "espacio de irradiación" no ha conseguido de momento que la mayoría de autores africanos sean leídos en África. "Es uno de los grandes retos culturales del continente africano. Desgraciadamente, Europa sigue siendo el centro de publicación y de difusión de las literaturas poscoloniales africanas. El bajo poder adquisitivo no permite el acceso a los libros de los autores africanos publicados en Occidente. Afortunadamente, un libro de estos autores, cuando llega a África, pasa por centenares y centenares de manos... Hay un ansia insaciable de leer y de aprender en África".
No se ha perdido la tradición oral. "Es una fuente para la memoria histórica y de transmisión del saber tradicional, de los valores de la conciencia colectiva, de los misterios de la existencia y las relaciones secretas entre hombre y naturaleza. No ha perdido su fuerza de cohesión, su papel didáctico, de legado del conocimiento múltiple de vivos valores seculares de generación en generación. Tanto en las formas como en el contenido, las tradiciones orales constituyen una de las fuentes que nutren, de forma velada o explícita, las literaturas africanas. Igualmente, asegura la continuidad de valores ancestrales y restituye buena parte de la historia del África precolonial. Más allá de sus lenguas de expresión, de una literatura a otra, subyace de manera velada o explícita un uso".
Miampika dirige la colección La Diversidad, de El Cobre, una de las editoriales que apuestan por esas literaturas. "Tiene un compromiso explícito y militante por las literaturas poscoloniales del África negra, del Magreb y del Caribe. En menos de dos años hemos publicado distintas voces literarias teniendo en cuenta la representatividad de las distintas áreas lingüísticas y publicando lo mejor de cada una de estas tradiciones literarias. Entre otros libros y autores se pueden citar Johnny perro malo y También los niños nacen de las estrellas, del congoleño Emmanuel Dongala; Más allá del horizonte, de la ghanesa Amma Darko; Caso cerrado, del congoleño Henri Lopes; La locura y la muerte, de la senegalesa Ken Bugul; La sombra de Imana, de la marfileña Véronique Tadjo, y La isla fantástica, del caboverdiano Germano Almeida.
Mercado de historias
Mercado de
historias, así se subtitulan estas jornadas, que acaban el próximo domingo en Barcelona. Y éste también es el título de una antología que ha publicado Icària, en castellano y en catalán. El libro reúne relatos y poemas de 19 de los 20 autores africanos y del Caribe que participan estos días en Translit'03. Fue presentada el miércoles en el acto de inauguración.
El libro incluye información sobre cada uno de los escritores. El más conocido es el caboverdiano Germano Almeida (Boa Vista, 1945), del que se ha publicado El testamento del señor Napomuceno da Silva Araújo y Los dos
hermanos, en Bronce, y Doña Pura y los camaradas de abril y La isla
fantástica, en Cobre.
Almeida ha participado en diversos actos. Están también en Barcelona el ugandés Moses Isegawa (Crónicas
abisinias, Bronce); Robert Antoni (Trinidad Tobago), autor de Los cuentos eróticos de mi abuela (Anagrama); Ananda Devi, de Isla Mauricio (Pagli, El Bronce); Florent Coua-Zotti (Benin); Ananda Devi (isla Mauricio); la senegalesa Ken Bugul (El
Baobab que se enloqueció, Ediciones Zanzíbar, y La locura y la
muerte, El Cobre), Véronique Tadjo (Costa de Marfil), Ousmane Diarra (Malí), Ondjaki (Angola), Hamid Skif (Argelia), entre otros.
Translit es una asociación cultural sin afán de lucro, impulsada principalmente por traductores. Su objetivo es dar a conocer literaturas de otros continentes y convertir las jornadas literarias, que se celebran cada dos años, en punto de encuentro entre lectores, autores, críticos y editores.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2003